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Estados Unidos desplegará en Siria cerca de cincuenta miembros de fuerzas especiales, una decisión que supone un giro en la política del presidente Barack Obama en el marco de la operación de guerra internacional contra el grupo Estado Islámico (EI) en ese país.

En cuatro años y medio de un conflicto que ha dejado más de 250,000 muertos, es la primera vez que Washington enviará oficialmente militares a territorio sirio --aunque en el papel de asesores, no de combatientes--, ya que Obama se había negado hasta ahora a hacerlo y se había decantado por el recurso de los bombardeos aéreos.

Es innegable que (estos militares) se expondrán a riesgos reales (...) estarán equipados para defenderse”. Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca.

La Casa Blanca dio luz verde al envío de “menos de 50” soldados de élite al norte de ese país en un intento por fortalecer su lucha contra el EI, explicó el viernes su portavoz Josh Earnest.

REFUERZO

“El núcleo de nuestra estrategia militar en Siria es reforzar la capacidad de las fuerzas locales para enfrentar al grupo Estado Islámico en el terreno, en su país”, agregó.

Estas fuerzas imitarían a las que operan en Irak, que coordinan a las fuerzas locales, ofrecen suministros de armas y dan apoyo aéreo.

Pero en Irak, la línea entre combatientes y no combatientes ha sido muy difusa. En una ofensiva reciente murió un soldado estadounidense.

Se trata del primero que fallece en operaciones en tierra en Irak desde que Washington inició la ofensiva contra la organización yihadista.

Oficialmente los militares estarán, pues, acotados a un papel de asistencia y de asesoramiento de los grupos rebeldes sirios moderados, dijo Earnest durante una conferencia de prensa.

Consultado sobre el eventual aumento del número de militares estadounidenses en el futuro, Earnest no descartó tal posibilidad. “No voy a predecir el futuro”, declaró.

“Es innegable que (estos militares) se expondrán a riesgos reales”, sostuvo, señalando que estarán “equipados para defenderse”.

¿Cuánto tiempo permanecerán en el terreno?, se le preguntó a continuación. “Yo no describiría (esta misión) como permanente”, respondió, agregando que no estaba en condiciones de dar “una fecha” para el regreso de los efectivos a Estados Unidos.

Las declaraciones del portavoz presidencial coincidieron con las del departamento de Estado, John Kirby: “No hubo cambio de política”.
Kirby admitió, sin embargo, que Washington había “cambiado de opinión” sobre su compromiso militar en Siria.

Las acciones de Estados Unidos

El gobierno de Barack Obama reclama desde agosto de 2011 la partida del presidente sirio Bashar al Asad.

Agosto, 2011
Obama y sus aliados occidentales piden por primera vez la renuncia de Asad. En octubre, el embajador de EE.UU. abandona Siria por “razones de seguridad”.

Septiembre, 2014
Ayudado por sus aliados árabes, EE.UU. ataca en Siria a los yihadistas, abriendo un nuevo frente en la guerra contra el grupo.

Septiembre, 2015
La Fuerza Aérea rusa realiza sus primeros ataques aéreos en Siria. La oposición y Washington acusan a Moscú de atacar a rebeldes moderados.

Un giro de Obama

RELACIONES• La decisión estadounidense de enviar tropas a Siria no pasa de ser simbólica, pero representa un giro de un presidente que hasta ahora se ha mostrado muy escéptico en relación con el intervencionismo militar y que, tras el retiro de Irak, no quiere volver a ver a Estados Unidos en la primera línea de un conflicto en Medio Oriente.

Desde que se inició la guerra civil en Siria en 2011, Estados Unidos siempre se negó a involucrarse militarmente hasta que creó una coalición de 65 países, que bombardea al EI y a otros grupos yihadistas en Siria e Irak.

A fines de agosto de 2014 durante una conferencia de prensa que provocó gran conmoción, Barack Obama reconoció que “no tenía una estrategia” para Siria.

Un año antes había despertado la cólera de sus aliados --Francia y las potencias del Golfo*- cuando renunció a último momento a atacar al régimen de Bashar al Asad, acusado entonces de usar armas químicas contra la población.

Obama repetía entonces como un mantra que no enviaría “tropas estadounidenses a suelo sirio”.

El viraje de este viernes fue criticado por los republicanos: el presidente de la comisión de Fuerzas Armadas del Senado, John McCain, la emprendió contra una medida “desgraciadamente limitada (...) e insuficiente”, tomada por “un presidente (que) sigue sin tener una estrategia realista” en Siria.

Simultáneamente con sus bombardeos contra los yihadistas, las diplomacias estadounidense y rusa mantuvieron el viernes en Viena consultas multilaterales con vistas a una solución política a la guerra en Siria.

 

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