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Los presidentes chino, Xi Jinping, y el taiwanés, Ma Ying-jeou, se reunirán el sábado en Singapur, una reunión sin precedentes desde el final de la guerra civil en 1949.

"El objetivo de la visita del presidente Ma es garantizar la paz y mantener el status quo del estrecho", declaró el martes por la noche en un comunicado el portavoz del presidente taiwanés, Charles Chen.

Chen precisó que "no se firmará ningún acuerdo ni se difundirá ningún comunicado común" durante este inesperado encuentro, en el que Ma y Xi se contentarán con "intercambiar sus posiciones sobre los asuntos bilaterales".

La agencia de prensa oficial Xinhua (China Nueva) presentó el encuentro como una etapa histórica en las relaciones de ambas partes.

"En los últimos siete años" ambas "partes reforzaron la confianza mutua y abrieron la vía a un desarrollo pacífico", dijo el director de la oficina de asuntos taiwaneses de China, Hang Zhijun.

Numerosos expertos de las relaciones entre ambos consideran que la reunión es un intento chino de apoyar al Kuomitang, en el poder, en vistas a las elecciones presidenciales de enero próximo.

El presidente taiwanés tiene previsto ofrecer el jueves una rueda de prensa, según su portavoz.

Los partidos opositores en Taiwán, preocupados por estas discusiones bilaterales, llamaron a manifestarse el miércoles frente al parlamento.

Estados Unidos, por su parte, acogió con cautela el anuncio del encuentro y espera ver los resultados de la reunión.

Saludamos "los pasos que se han dado a ambos lados del estrecho de Taiwán para intentar reducir las tensiones y mejorar las relaciones" bilaterales, dijo el portavoz Josh Earnest.

El Kuomintang (KMT), partido de Ma, gobierna Taiwán de manera casi ininterrumpida desde el final de la guerra civil china en 1949. 

Desde 2010, intenta mejorar las relaciones con Pekín, si bien este último considera la isla como una parte integrante de su territorio.

Taipéi y Pekín firmaron en junio de 2010 un acuerdo marco de cooperación económica. 

Esta política de acercamiento está impulsada por Ma Ying-jeou, quien fue escogido en 2008 al frente de la isla y reelegido en 2012.

Desconfianza

Pero muchos taiwaneses ven con malos ojos este acuerdo, al temer que la industria y la agricultura locales se dobleguen ante el peso del gigante chino.

La opinión pública en Taiwán se volvió de hecho hostil a mantener relaciones más estrechas con China por miedo a que ejerza, de manera general, una influencia creciente sobre esta isla.

En el ámbito diplomático, las relaciones entre ambas partes continúan marcadas por la desconfianza mutua, a pesar del diálogo entablado en 2014 por primera vez desde 1949, cuando Mao Tse-Tung  proclamó la República Popular China.

Refugiados en la isla de Taiwán, los nacionalistas del Kuomintang encabezados por Chang Kai-shek (1887-1975) pusieron en marcha sus propias estructuras políticas y prohibieron cualquier relación con la China comunista.

Como muestra de estas relaciones todavía difíciles, Pekín rechazó recientemente la candidatura de Taiwán al nuevo Banco Asiático de Inversión, al indicar que este territorio, cuyo nombre oficial es República de China, podría ser candidato de nuevo pero "bajo una apelación apropiada".

Asimismo, el presidente chino recordó en mayo que para Pekín existen una "única China" y "compatriotas taiwaneses".

El presidente taiwanés había propuesto anteriormente reunirse con su par chino durante un encuentro de la APEC (Cooperación Económica de Asia Pacífico) celebrada en Pekín en noviembre de 2014, pero China rechazó la propuesta.

Ma Ying-jeou abandonará el cargo el próximo año al término de sus dos mandatos, el máximo autorizado por la Constitución taiwanesa. 

La candidata del principal partido de la oposición, el Partido Progresista Democrático, Tsai Ing-wen, favorable al mantenimiento del status quo con Pekín, aparece como gran favorita para suceder a Ma, tras las elecciones presidenciales de enero.

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