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Unos 82 segundos que casi parecieron interminables duró el apretón de manos que los presidentes de China (Xi Jinping) y de Taiwán (Ma Ying-jeou) se dieron al comienzo de la histórica cumbre entre los dos mandatarios, que además de dejar algunas frases para la historia, brindó curiosos detalles.

La imagen de los dos mandatarios bombardeados por millares de flashes prolongando su saludo y girando de vez en cuando para que los fotógrafos les captaran desde todos los ángulos fue una de las más llamativas del encuentro, primero de los máximos líderes de ambos territorios tras 66 años de separación.

Curioso fue también el fondo amarillo, plano y sin ningún estampado, elegido para el trascendental momento, un color símbolo de los chinos -era el del emperador- pero a la vez neutral para ambas partes.

No podía usarse el rojo, muy habitual en acontecimientos públicos en China porque simboliza a los comunistas, ni tampoco el azul y blanco, presentes en la vieja insignia estrellada del partido nacionalista Kuomintang que ha gobernado Taiwán durante décadas (con un paréntesis entre 2000 y 2008).

Las bebidas

De los márgenes de la cumbre, trascendió que ambas partes brindaron en la cena posterior a las reuniones con unos licores cuidadosamente elegidos, elaborados en las islas taiwanesas de Matsu y Kinmen, situadas en el estrecho de Formosa que a veces une y otras separa a los dos territorios.

Esos licores, elaborados con sorgo y que corren a cargo de la delegación taiwanesa, fueron destilados en 1990 y 1993, años en los que se firmaron algunos de los más importantes acuerdos entre ambas partes.

De la cena ha trascendido que fue pagada a medias por las dos delegaciones, por el hecho de que están en el suelo neutral de Singapur y ninguna es anfitriona, y que en los carteles para indicar quién se sienta en cada silla se utilizaron dos grafías distintas del idioma chino, también para contentar a todos.

Mientras la delegación taiwanesa tendrá sus nombres escritos en chino tradicional, la china los podrá leer en mandarín simplificado, versión de esta lengua que se introdujo en los años 50 durante el liderazgo de Mao Zedong y que por tanto no se utiliza en Taiwán, Hong Kong, Macao o Singapur.

La urraca

En las reuniones ambas partes cumplieron la costumbre diplomática de intercambiarse regalos, que en el caso taiwanés preparó para el presidente Xi una fina estatua de porcelana de una urraca azul, pájaro nacional de la isla.

De las muchas frases de aire trascendental que ambos presidentes dedicaron, resultaron chocantes algunas del presidente chino Xi en los minutos iniciales, donde llegó a decir que chinos y taiwaneses “somos hermanos unidos por la carne, aunque tengamos algunos huesos rotos”.

 

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