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  • AFP

Los ministros de Interior europeos volvieron a reunirse este lunes en Bruselas para coordinar su acción frente a la crisis migratoria, dos días antes de una cumbre en Malta entre la UE y los países africanos para convencerlos de que acojan a los ciudadanos rechazados por Europa.

Los ministros convinieron acelerar el mecanismo de reparto de los 160.000 solicitantes de asilo, adoptado con fuertes reticencias, que continúan llegando a Italia y Grecia.

De los 160,000 solicitantes de asilo que los miembros de la UE se comprometieron a recibir, menos de 150 fueron efectivamente reubicados desde Grecia e Italia a otros países de la UE.

Suecia y Luxemburgo, así como Francia y Finlandia recibieron los primeros contingentes. España recibió el domingo a 12 refugiados de los 17.000 que se comprometió a acoger.

"Vemos situaciones en donde hay, por ejemplo en Grecia, 10.000 ingresos por día", señaló el ministro de Interior luxemburgués, Jean Asselborn, cuyo país presidente la presidencia semestral de la UE, en la conferencia de prensa final.

La UE lanzó la construcción en estos dos países meridionales del bloque de centros de acogida -'hotspots'- destinados a discernir entre los solicitantes de asilo que pueden aspirar a una protección internacional y los llamado "migrantes económicos".

Estos centros, reconoció Asselborn, "no pueden gestionar todas las llegadas".

Para hacer frente a esta situación los ministros analizaron este lunes una nueva idea: crear "centros de tratamiento" en "el resto de la ruta" de los migrantes, "en el interior y el exterior de la UE", es decir en algunos países de los Balcanes, explicó Asselborn.

Allí, los migrantes podrían "iniciar los procedimientos para pedir asilo o, si es el caso, para regresar" a sus países, continuó, subrayando que el objetivo era "desacelerar el flujo" de llegadas.

  • "La política de dejar pasar a la gente en las fronteras debe terminar", dijo.

Más de 750,000 refugiados y migrantes llegaron a Europa este año, de los cuales 140.000 en riesgosas travesías marítimas entre Libia e Italia, según la ONU.

En los próximos cuatro meses la ONU estima que serán 600.000 personas las que lleguen a Europa desde Turquía.

Continúan las llegadas

En paralelo, en Viena, los representantes de 11 países se reunieron para analizar cómo integrar a los recién llegados. "Varios países como Alemania, Suecia y Austria están sumergidos por la cifra" importante de migrantes llegados a sus territorios, señaló el ministro austríaco Sebastian Kurz.

Estas reuniones se celebraron cuando miles de migrantes continúan su marcha hacia la Unión Europea (UE), zarpando en precarias embarcaciones desde el litoral turco para llegar a las islas griegas del mar Egeo, primera etapa en el Europa antes de continuar hacia el norte del continente por mar y tierra a través de los Balcanes.

Este lunes, en la frontera con Macedonia, un centenar de autobuses formaba una larga fila. "Los autobuses llegan sin cesar cargados de refugiados que estuvieron bloqueados la semana pasada en las islas griegas por una huelga de transbordadores. La situación no es fácil ni gestionable", afirmó a la AFP Alexandre Voulgaris, un responsable de la Oficina de la Agencia de la ONU para los refugiados, quien estima en 10.000 la cantidad de migrantes que cruzarán la frontera este lunes.

El clima clemente para un mes de noviembre en Europa facilita las travesías: en la isla griega de Lesbos el flujo de migrantes provenientes de Turquía no amaina. Un fotógrafo de AFP en el lugar vio llegar este lunes en las playas del norte de la isla decenas de embarcaciones con decenas de pasajeros.

El control de las fronteras exteriores del bloque es una de las preocupaciones de la UE. Los países miembros aceptaron las propuestas de la Comisión Europea sobre el reparto de los refugiados con la condición de reforzar los controles en los países limítrofes del bloque, una idea que disgusta a éstos últimos, entre ellos España cuyo ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, señaló que ello es competencia de los países, y no de Bruselas.

El otro punto por reforzar es la política de retorno de los llamados 'migrantes económicos' hacia sus países de origen. Según cifras de la Comisión sólo el 40% de los migrantes con orden de expulsión quita efectivamente el territorio europeo.

Para ello los mandatarios de la UE se reunirán en cumbre el miércoles y jueves con sus homólogos de los países Africanos para intentar convencerlos de que acepten a sus ciudadanos que llegaron a Europa.

A cambio, la UE propone un fondo de desarrollo de 3,600 millones de euros destinado a erradicar las "causas profundas" que empujan a los africanos a intentar llegar a Europa.

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