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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, destacaron este lunes la solidez de los lazos bilaterales, en una tentativa por superar asperezas surgidas entre las dos partes a raíz de un acuerdo internacional con Irán.

Al recibir a Netanyahu este lunes en el Salón Oval de la Casa Blanca, Obama dijo que "no es un secreto" que ambos mantienen desacuerdos sobre el acuerdo nuclear con Irán, pero mencionó el "lazo extraordinario" entre los dos países.

Se trató del primer encuentro entre Obama y Netanyahu tras la firma entre las potencias e Irán del acuerdo sobre su programa nuclear, entendimiento que fue ásperamente criticado por Israel.

Obama mencionó la ola de violencia en los territorios palestinos y en Jerusalén. "Condenamos de la manera más firme la violencia palestina contra ciudadanos israelíes inocentes", aseveró.

El mandatario estadounidense ofreció a Netanyahu un largo apretón de manos y posteriormente afirmó que la seguridad de Israel permanecía como una prioridad absoluta de la política exterior de su gobierno.

En un encuentro cuidadosamente coreografiado destinado a mostrar la superación de las asperezas, Obama y Netanyahu se concentraron en discutir los detalles de un nuevo acuerdo militar con un costo aproximado de 30.000 millones de dólares.

Una fuente de la Casa Blanca dijo a la AFP que el nuevo acuerdo militar incluiría la venta de avanzados sistemas de armamento estadounidense, que podría incluir los aviones caza F35, municiones de precisión y las aeronaves híbridas V-22 Ospreys, de despegue y aterrizaje vertical.

El nuevo acuerdo entraría en vigor después del fin del tratado actual, que expira en 2017.

Solución de dos Estados

En contrapartida, Netanyahu buscó disipar la impresión generalizada -reforzada por comentarios en su propia campaña electoral- de que se opone a la creación de un estado palestino.

A lo largo de décadas, la propuesta de una "solución de dos estados" fue la base fundamental de los esfuerzos de paz. Durante mucho tiempo, Netanyahu provocó la ira de la Casa Blanca al sugerir que la solución de los dos estados era una propuesta liquidada.

"Sigo comprometido con una visión de paz de dos estados para dos pueblos, un Estado palestino desmilitarizado que reconozca al Estado de Israel", dijo Netanyahu.

Añadió que quería "dejar claro que no he renunciado a la esperanza de paz. Nunca renunciaremos a la esperanza de paz".

Profunda irritación

En marzo, durante su campaña electoral, Netanyahu había considerado como sepultada la idea de un Estado palestino, aunque luego de ser reelegido buscó relativizar esa declaración.

Para empeorar aún más las cosas, Netanyahu viajó a Washington en marzo para pronunciar un discurso ante el Congreso, invitado por dirigentes de la oposición del partido Republicano, y en el que hizo fuertes críticas a la política exterior de Obama.

Durante esa visita, Netanyahu encontró la puerta de la Casa Blanca cerrada con llave para él, ya que Obama dejó claro que no tenía intenciones de recibirlo.

En esa oportunidad, la Casa Blanca no escondió la profunda irritación con Netanyahu por haber utilizado el Congreso estadounidense para criticar un acuerdo firmado por el gobierno, y además usar el discurso para fortalecer su propia campaña electoral para la reelección.

Para Obama, la firma del acuerdo con Irán es la clave para cerrar el paso de Teherán a la fabricación de un armamento nuclear.

Para Netanyahu, sin embargo, el acuerdo apenas dará tiempo a Irán para fabricar una bomba, y por ello aseguró que la firma del acuerdo fue un "error histórico".

Bajo presión

El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que la reunión de este lunes mostró que los dos dirigentes pueden trabajar juntos.

"No significa que debemos estar de acuerdo en cada asunto ni que debemos ser los mejores amigos, pero sí significa que somos capaces de trabajar juntos de forma eficiente para proteger los intereses de los dos países", dijo.

Obama y Netanyahu se reunieron en momentos en que los Territorios Palestinos, Jerusalén e Israel están viviendo una ola de violencia que hace temer una nueva intifada.

Desde el 1 de octubre, la nueva oleada de violencia dejó 75 muertos del lado palestino y 10 del lado israelí.

De acuerdo con el gobierno de Israel, la mayoría de palestinos fue abatido al realizar o intentar algún tipo de ataque.

Antes de su partida de Israel el domingo, Netanyahu dijo que hablaría con Obama de los "posibles avances con los palestinos", dando a entender que podría anunciar medidas concretas para facilitar la vida de los palestinos y disminuir las tensiones.

El primer ministro está bajo la presión de la derecha israelí. Quince diputados firmaron un llamado para que Netanyahu defienda ante Obama "el derecho legal e histórico" de Israel de construir en Jerusalén y Cisjordania.

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