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  • EFE

Los investigadores del tiroteo de San Bernardino (California, EE.UU.), en el que el pasado miércoles murieron 14 personas, hallaron bombas caseras y armamento en la vivienda de los principales sospechosos y mantienen abiertas todas las posibilidades sobre cuál pudo ser el motivo de la masacre.

El presidente de EE.UU., Barack Obama afirmó en este sentido que es “posible” que el tiroteo llevado a cabo en un centro de ayuda a discapacitados estuviera “relacionado” con el terrorismo, pero que aún no se sabe con certeza, y aseguró que el FBI llegará “hasta el fondo” de lo sucedido.

“Sabemos que los dos individuos muertos (por la Policía) estaban equipados con armas, y parece que tenían acceso a más armamento en sus hogares, pero no sabemos por qué lo hicieron, las dimensiones de sus planes ni sus motivaciones”, añadió Obama en una declaración a la prensa desde el Despacho Oval.

“Es posible que lleve algo de tiempo” determinar los motivos, agregó el presidente, que envió sus condolencias a las familias de las víctimas de la «trágica» masacre y aseguró que reza por una “rápida recuperación de los heridos”.

Además argumentó que Estados Unidos tiene que reflexionar y tomar medidas para que deje de ser “demasiado fácil” llevar a cabo un tiroteo, en un nuevo llamado de Obama a un mayor control de armas, al tiempo que decretó cuatro días de luto en todo el país.

En cuanto al desarrollo de la investigación, el jefe de la Policía de San Bernardino, Jarrod Burguan, informó en una rueda de prensa del hallazgo de doce bombas de fabricación casera en una casa vinculada a los sospechosos, el matrimonio compuesto por Syed Farook y Tashfeen Malik, en Redlands, una ciudad próxima a San Bernardino.

En ese mismo lugar, las fuerzas de seguridad descubrieron una gran cantidad de armamento y munición así como herramientas que podrían usarse para elaborar artefactos explosivos caseros. 

Burguan también detalló que dentro del centro de ayuda para discapacitados que fue el escenario del tiroteo se localizó un dispositivo, formado por tres artefactos explosivos conectados, para ser accionado por control remoto pero que no llegó a detonar.

“Estaban equipados y podían haber continuado con otro ataque”, añadió el responsable policial sobre la pareja que murió el miércoles en un intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad y en el que se calcula que los sospechosos dispararon hasta 75 ráfagas de munición de fusil.

“Estamos seguros de que las dos personas implicadas en el tiroteo son los dos muertos”, dijo Burguan, quien aseguró no tener información como para indicar en este momento que haya “una amenaza inmediata” en la región y descartó al mismo tiempo que se esté buscando a más sospechosos.

Por otro lado, el número de fallecidos se mantuvo en 14 pero el de heridos fue elevado a 21, que se encuentran en hospitales de la zona de San Bernardino, una ciudad de más de 200.000 habitantes situada a unos 100 kilómetros de Los Ángeles.

Paciencia pide el FBI

Desde el FBI, su director asistente en Los Ángeles, David Bowdich, pidió “paciencia” con el desarrollo de las indagaciones, ya que se trata de una investigación en la que hay múltiples víctimas y muchos escenarios en los que se están recogiendo pruebas.

Aseguró que es demasiado pronto como para especular sobre la causa de la masacre y para descartar hipótesis, pero indicó que, si se observa la cantidad de armamento con la que contaban los presuntos implicados así como el plan ejecutado, resulta “obvio” que tenían una misión, aunque el FBI todavía no sabe el porqué.

Hoy se conocieron más datos de los dos sospechosos, identificados como Syed Farook, de 28 años y nacionalidad estadounidense, y Tashfeen Malik, de 27 y nacida en Pakistán.

Farook, cuya familia emigró desde el sureste asiático, nació en Illinois, era musulmán, llevaba dos años casado con Malik y había estado trabajando durante cinco años como inspector de salud para el condado de San Bernardino.

La mañana de la masacre, Farook y Malik dejaron a su hija de seis meses con su abuela en Redlans argumentando que tenían una cita médica, informó Los Angeles Times.

Este periódico, citando a compañeros de trabajo de Farook, afirmó que este había viajado recientemente a Arabia Saudí y que retornó a Estados Unidos con una mujer que había conocido a través de internet.

La ruta

El FBI apuntó que está trabajando para averiguar a qué países viajaron los sospechosos y señaló que volvieron juntos a Estados Unidos en julio de 2014.

Asimismo, el FBI confirmó que sí tienen certeza de que Farook visitó Pakistán, aunque no conoce todavía a qué otros países pudo viajar cuando salió de Estados Unidos.

Por su parte, la cadena de televisión ABC halló varios perfiles en internet, supuestamente pertenecientes a Farook, en páginas de contactos y citas, en las que se describía como “inspector de seguridad, salud y medioambiente” y añadía que no fumaba ni bebía.

En ese mismo perfil, que fue creado hace unos seis años, Farook explicaba también que formaba parte de una familia de cuatro miembros, “religiosa pero moderna”, y que le gustaba “practicar el tiro al blanco” en el patio trasero de su casa. 

“Mamá, me han disparado”

AFP
Las inmediaciones del centro Inland se convirtieron el miércoles en un improvisado hospital de campaña, donde los heridos recibieron los primeros cuidados.

Muchos salieron aturdidos por el pánico mientras otros aparecieron sin zapatos, perdidos en su intento por escapar de las balas.

Las redes sociales fueron grandes aliadas para contar desde el interior lo que estaba ocurriendo y comunicarse con sus familiares.

Olivia Navarro vivió una hora interminable hasta saber que su hija Jamile, también trabajadora de Inland, estaba bien. “La evacuaron al campo de golf (de al lado)”, explicó a la AFP.

Jennifer Stevens tuvo menos suerte. “Mamá, estoy en el trabajo, me han disparado”, escribió en un mensaje de texto.

La joven, de 22 años, fue operada de urgencia y se recuperará, informó el diario local The Sun. Las autoridades todavía no han revelado la identidad de las víctimas mortales.

La masacre de San Bernardino ocurre apenas cinco días después de que tres personas fallecieran y otras nueve resultaran heridas en un tiroteo perpetrado en una clínica de planificación familiar de Colorado, en el oeste del país.

  • 14 muertos durante el tiroteo que protagonizó una pareja en un centro para discapacitados.
  • 21 heridos durante la violenta acción del pasado martes, reportaron las autoridades.

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