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  • EFE

La presidenta saliente de Argentina, Cristina Fernández, acusó hoy al mandatario electo, Mauricio Macri, de maltratarle en una discusión telefónica que tuvieron este sábado por el sitio donde se deben traspasar los atributos presidenciales.

En su cuenta oficial en Twitter, Fernández dijo que "el presidente electo comenzó con un elevado tono de voz" a "exigirle" que el próximo jueves le entregara el bastón de mando y la banda presidencial en la Casa Rosada, sede del Ejecutivo argentino, alegando que es "su ceremonia" y no la de ella.

Según relató la mandataria saliente, Macri le advirtió que "si no lo hacía como él decía, la Corte Suprema de Justicia de La Nación le iba a entregar los atributos".

"Debo confesar que me sorprendió la exaltada -eufemismo de gritos- verborragia del presidente electo", dijo Fernández, quien comentó que Macri "parecía otra persona totalmente distinta a la que aparece en los medios".

El tono de Macri era tal, según Fernández, que, relató, "en un momento tuve que recordarle que más allá de nuestras investiduras, él era un hombre y yo una mujer, y que no me merecía que me tratara de esa forma".

Fernández dijo que intentó explicarle que la Constitución argentina establece que el traspaso de mando debe hacerse en el Parlamento, una vez que el nuevo mandatario preste juramento, y que, más allá, de esto "el acto de trasmisión de mando, por simple comprensión de texto, exige la presencia de dos personas".

"No se trata de una ceremonia de nadie en particular, sino de un acto institucional de un Estado democrático y republicano en general. Que debe hacerse en el Congreso porque hasta que no preste juramento ante la Asamblea Legislativa no es presidente y que ni bien eso ocurra se le debe entregar en forma inmediata los atributos del Poder Ejecutivo", afirmó.

Fernández dijo que además quiere darle los atributos presidenciales a Macri el jueves "cuanto antes" porque quiere viajar a la ciudad de Río Gallegos, en el extremo sur del país, para asistir a la asunción de su cuñada, Alicia Kirchner, como gobernadora de la provincia de Santa Cruz.

"El presidente electo siguió gritando y diciendo que no es así, que debo esperar en Casa Rosada después de que él jure y hable en el Congreso", contó Fernández.

"Traté de explicarle que después de que jure, yo ya no soy más presidenta y que por eso tengo que entregarle banda y bastón en forma simultánea, y es ahí cuando me dice, muy enojado, que yo lo tengo que acompañar -y me vuelve a repetir- porque es 'su ceremonia'", añadió.

Entonces Fernández le respondió que no es su "acompañante" y que la del jueves "no es su fiesta de cumpleaños sino el día que asume como presidente de todos los argentinos".

También le dijo que no pensaba "seguir tolerando en silencio, como hasta ahora, el maltrato personal y público que viene dispensando desde el mismo día en que lo invite a la residencia presidencial de Olivos luego de felicitarlo por su triunfo" en la segunda vuelta del 22 de noviembre.

Fernández aseguró que el oficialismo en el Parlamento y los funcionarios de su Gobierno han colaborado con el equipo de Macri para una transición con "total normalidad".

"¿Qué es lo que está pasando con algo tan simple como una trasmisión de mando? Porque debo reconocer q el maltrato de esa llamada telefónica que me hiciera el presidente electo me resultaba inexplicable y casi increíble", dijo Fernández.

Sostuvo que al ver los titulares de la prensa de hoy, en los que a su juicio se dice que Macri le "ordena" a Fernández a entregarle los atributos de mando en la Casa Rosada, comprendió que "lo de ayer no fue una llamada telefónica para hablar sobre ninguna ceremonia".

"Fue simplemente, una operación mediática más donde la sociedad debía leer: Macri le ordenó a Cristina que tenía que entregarle la banda y bastón en la Casa Rosada", dijo Fernández.

Le recordó a Macri que la autoridad "no se logra en una ceremonia de trasmisión de mando y mucho menos gritándole a una mujer por teléfono", una mujer que, dijo, "además de estar sola quiere entregar el mando a quien ha tenido el honor de ser elegido presidente de todos los argentinos".

Para finalizar, publicó unas fotos de los jardines de la residencia de Olivos, donde se ven flores recién plantadas de color amarillo, el color de la fuerza Propuesta Republicana que lidera Macri y que Fernández dijo que ordenó sembrar como gesto de bienvenida al futuro presidente.

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