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  • EFE

El galeón español San José,hundido frente a las costas colombianas de Cartagena de Indias con toneladas de oro y plata hace más de 300 años, ha vuelto del fondo del mar entre la emoción del hallazgo y la polémica que empieza a formarse por su propiedad.

Este sábado, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, presentó ante los medios los hallazgos que permiten determinar que el pecio que han encontrado los investigadores del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) es, efectivamente, el San José.

El legendario galeón San José, y su buque gemelo, el San Joaquín,fueron construidos a finales del siglo XVII en los astilleros de Mapil, cerca de San Sebastián (País Vasco), y en el momento de su hundimiento por una flota inglesa, el viernes 8 de junio de 1708,iba cargado con cerca de 11 millones de monedas de ocho escudos en oro y plata, según historiadores.

El premio Nobel Gabriel García Márquez, incluyó en su novela El amor en tiempos del cólera, la fascinación del protagonista Florentino Ariza por el Galeón Hundido.

El San José había cargado en la feria de Portobelo (Panamá) su tesoro de oro, plata y piedras preciosas que habían sido recogidas en el Virreinato del Perú y se dirigía a Cartagena de Indias donde se le harían unas reparaciones para luego seguir viaje a Cádiz (España), con escala en La Habana.

Sin embargo, a unas millas del puerto de Cartagena se le atravesó la flota inglesa bajo el mando del comodoro Charles Wager.

Su valor, calculado en unos 5,000 millones de dólares de hoy, fue demasiado para las ambiciones británicas y un grupo de barcos de esa flota, el “Expedition”, el “Kingston”, el “Portland” y el “Vulture”, salieron al encuentro de los galeones que hacían la llamada “Carrera de las Indias”.

En una batalla que se prolongó dos días, cerca de la isla de Barú, el San José se fue a pique después de recibir cañonazos del “Expedition” y con él se fueron al fondo del mar casi la totalidad de sus 600 marineros y pasajeros, así como su fabuloso tesoro.

Sin embargo y más allá de la fascinación que la noticia y las primeras imágenes del buque generan, la polémica está servida por las dudas que empiezan a surgir sobre la propiedad del pecio.

España atenta

El Gobierno de España anunció que solicitará al de Colombia “información precisa” sobre el hallazgo del San José y la legislación en la que fundamenta la intervención sobre un pecio español, antes de decidir qué actuaciones adoptar en defensa de su patrimonio subacuático.

Así lo explicó a Efe el secretario de Estado de Cultura español,José María Lasalle, durante una visita a La Habana en la que apeló a la prudencia “en lo relativo a la relación bilateral especial”.

Al respecto, el Gobierno colombiano publicó el 30 de julio de 2013 la Ley 1675, aprobada por el Congreso, que tiene por objeto “proteger, visibilizar y recuperar el Patrimonio Cultural Sumergido”.

Según dicha Ley, hacen parte de ese patrimonio todos los restos que estén en aguas colombianas, incluidas “las especies náufragas constituidas por las naves o artefactos navales y su dotación, sus restos o partes, dotaciones o elementos yacentes dentro de estas,cualquiera que sea su naturaleza o estado, y cualquiera sea la causa de la inmersión, hundimiento, naufragio o echazón”.

Como previendo posibles reclamaciones, Santos explicó “que la información relativa a este hallazgo está sometida a reserva de ley por muchos motivos, porque lo establece la ley”, pero también porque “lo que está en juego nos obliga a mantener una reserva sobre buena parte de la información” que clasificó de “un asunto del Estado colombiano”.

Todo ello no ha restado brillo a uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años, el de un galeón cargado de oro que además ha despertado el interés y la fascinaciónen miles de mentes en todo el mundo.

Una de ellas es la del nobel colombiano Gabriel García Márquez,quien en “El amor en los tiempos del cólera” relata la fascinación de su protagonista, Florentino Ariza, por el galeón de 60 cañones, y su sueño de sumergirse en el mar Caribe para recuperar el tesoro y dárselo a Fermina Daza, su amor eterno, para que “se bañara en estanques de oro”.

 

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