Patrick Rahir
  •   Madrid, España  |
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  • AFP

Los españoles votan el domingo en unas elecciones legislativas llamadas a permitir la entrada sin precedentes en el parlamento de dos nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos, decididos a cambiar un país trastocado por la crisis.

También amenazan con abrir un periodo de inestabilidad política en la cuarta economía de la Eurozona si ningún partido logra pactar alianzas para formar un gobierno. Ni el favorito, el conservador Partido Popular (PP) del jefe del gobierno saliente Mariano Rajoy, lograría la mayoría absoluta con el 25 a 30% de intenciones de votos que le dan los sondeos.

Desde 1982, el PP y su rival socialista PSOE se alternan en el poder en este país de 47 millones de habitantes. Pero los nuevos partidos van a cambiar las reglas del juego.

“Es un cambio que nunca hemos visto antes, también porque venimos de una crisis política, económica e institucional como nunca hemos visto, puesto que ha habido escándalos de corrupción en todas las instituciones desde la Corona a los alcaldes en los pueblos”, resume Pablo Simón, profesor de ciencias políticas en la Universidad Carlos III de Madrid.

Estos escándalos se multiplicaban al mismo tiempo que, desde 2008, la crisis económica desangraba al país, obligando a los gobiernos, socialista y después conservador, a drásticas políticas de austeridad.

El desempleo se disparó hasta el 27%. Los gastos sanitarios sufrieron importantes recortes. Miles de familias perdieron sus viviendas, incapaces de devolver sus préstamos a los bancos, que, por su parte, se beneficiaron en 2012 de un rescate europeo de 41,000 millones de euros.

La indignación de la población, plasmada en manifestaciones desde 2011, fue canalizada por el partido antiausteridad Podemos.

Fundado en 2014 y liderado por Pablo Iglesias, un profesor de Ciencias Políticas, de 37 años con perilla y coleta, denuncia el sistema, su corrupción y sus injusticias. Arrebata votos al PSOE, castigado por los electores por su gestión de la crisis cuando estuvo en el poder hasta 2011. 

Temores de inestabilidad  

La economía se reactivó a finales de 2013. Un año más tarde, el consumo crecía y las empresas registraban beneficios.

Cuando Ciudadanos, hasta entonces un partido regional catalán, se lanza a la política nacional, “España está ya girando hacia el optimismo y Podemos ha mantenido un discurso pesimista”, explica Belén Barreiro, directora del instituto de sondeos Myword.

Ciudadanos quiere acabar con la corrupción y el clientelismo en la economía y las instituciones, y reformar el mercado laboral en un país donde el desempleo supera todavía el 21%. Su discurso centrista seduce a muchos, a la derecha como a la izquierda del espectro político.

Podemos, que ha moderado su tono y se presenta ahora como un partido de gobierno con un programa económico de inspiración socialdemócrata, remontaba en los últimos sondeos, publicados el lunes reciente.

Los dos nuevos partidos, que miran al electorado joven, estaban a la par, en torno al 18% de intención de voto. 

Rajoy, por su lado, se presenta como una garantía de estabilidad económica y política, frente al auge del independentismo en Cataluña. “Si yo soy presidente del gobierno, la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de los españoles y el respeto a la ley no se va a discutir ni se va a poner encima de ninguna mesa de negociación”, enfatizó el jueves en un mitin en Barcelona.

La víspera ya había demostrado su sangre fría prosiguiendo con la campaña tras recibir un fuerte puñetazo en la cara de un joven descontento.

Sexagenario, Rajoy apuesta por los electores mayores --de 34.5 millones, 10.9 tienen más de 60 años-- para seguir al frente del país.

“En democracia, es el partido más votado el que debe gobernar”, dice. Pero esta vez se presenta difícil. 

Sin mayoría absoluta necesitará a los diputados de Ciudadanos, la formación más afín a sus políticas, para ser investido en el Parlamento.

Sin embargo, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, un telegénico abogado de 36 años, no deja de repetir que no apoyará “ni a Rajoy ni a (Pedro) Sánchez”, el secretario general del PSOE.

En la izquierda, si decidieran aliarse, PSOE y Podemos no reunirían la mayoría absoluta de 176 escaños sobre 350 para gobernar, según los sondeos.

En los ámbitos económicos, “hay una preocupación muy importante por la inestabilidad política que ocurra en España a partir del 20 de diciembre”, dice Ricardo Mur, presidente de una empresa de software en pleno desarrollo. 

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