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  • AFP

Los precandidatos presienciales demócratas dejaron de lado este sábado las tensiones internas y en el tercer debate de la campaña centraron su artillería en el principal adversario entre los republicanos, Donald Trump, al que llegaron a definir como "reclutador" del grupo Estado Islámico.

En el primer minuto del debate la ex secretaria de Estado Hillary Clinton y el senador Bernie Sanders dejaron de lado las asperezas públicas de los últimos días, y junto al ex gobernador de Maryland, Martin O'Malley, se empeñaron en un debate por momentos cargado de sugerencias.

Clinton es la franca favorita entre los demócratas, con alrededor del 50% de los apoyos, al tiempo que Sanders oscila levemente por encima de los 31%. En tanto, O'Malley aparece con alrededor de 4% de las preferencias.

Se trató del tercer debate de los candidatos demócratas para las elecciones del próximo año, y el primero después del sangriento ataque en San Bernardino, California, en que una pareja aparentemente radicalizada mató 14 personas.

En ese contexto, y conscientes de la necesidad de demarcarle el terreno a Trump, firme favorito entre los aspirantes republicanos, los tres aspirantes demócratas no ahorraron munición, es particular por su propuesta de vetar el ingreso de musulmanes a Estados Unidos.

Trump "se está transformando en el mejor reclutador del grupo Estado Islámico", dijo Clinton en el debate, alegando que el grupo radical "distribuye videos de Donald Trump insultando a Islam y a los musulmanes, para reclutar jóvenes combatientes".

Pesadas críticas a Trump

Por su parte, O'Malley destacó que era imperioso contener el "peligro político" que representan Trump y "líderes inescrupulosos que se proponen dividirnos".

"El símbolo de Estados Unidos no es una valla de alambre de púas, sino la estatua de la Libertad. No podemos renunciar a nuestros valores ante declaraciones fascistas de millonarios charlatanes. Somos un país mejor que eso", dijo.

Cuando los precandidatos no se concentraban en atacar a Trump, las diferencias entre ellos quedaron a las claras, especialmente cuando se discutió el poder de las grandes corporaciones y de Wall Street en las campañas políticas.

"Wall Street tiene que ser derribado", dijo Sanders, porque el poderío económico está "corrompiendo" al sistema político.

Sanders reforzó que su comité de campaña no recibe dinero de las corporaciones ni de Wall Street, pero apuntó que Clinton sí se beneficia de millonarias donaciones.

Las diferencias también se hicieron evidentes cuando Sanders y O'Malley criticaron con acidez las propuestas de Clinton sobre el enfrentamiento al grupo Estado Islámico por su aparente falta de foco.

"Estados Unidos no puede al mismo tiempo enfentar a Bashar al Asad (presidente Sirio) y al Estado Islámico. La prioridad es el Estado Islámico. Vamos a sacarnos de encima a Al Asad más tarde", criticó Sanders.

Clinton, en cambio, insistió en su desacuerdo a enviar tropas terrestres a combatir en Siria e Irak, y afirmó que tiene una estrategia para "combatir y derrotar al Estado Islámico sin meternos en otra guerra", pero no ofreció detalles de la idea.

Una disculpa

El debate había comenzado un día después del estallido de un enorme escándalo en las campañas del partido Demócrata, por denuncias de que asesores de Sanders accesaron indebidamente bases de datos electorales organizados por la campaña de Clinton.

Este sábado, Sanders desinfló la cuestión en el inicio del debate, al presentar sus disculpas a Clinton pero sin esconder su irritación con la dirección del partido.

"No sólo presento mis disculpas a la señora Clinton. También espero que podamos trabajar junto en una auditoría independiente" sobre lo ocurrido, dijo Sanders, quien añadió que también presentaba sus disculpas "a mis electores. Porque éste no es el tipo de campaña que queremos llevar adelante".

En respuesta, Clinton dijo: "aprecio sinceramente su comentario. Y es importante que avancemos".

La crisis estalló el jueves después de que el Comité Nacional Demócrata (CND) bloquease el acceso de la campaña de Sanders a las bases de datos electorales ante denuncias de que uno de sus auxiliares técnicos había obtenido informaciones reservadas de la campaña de Clinton.

Sanders despidió de inmediato al técnico informático e interpuso una demanda legal contra el CND ante un tribunal federal por "quiebra de contrato", aunque las dos partes alcanzaron un endeble acuerdo en la noche del viernes, en una tentativa por apaciguar los ánimos antes del debate.

Este sábado, Sanders dijo que la reacción del CND era inaceptable, porque sin realizar cualquier tipo de consultas "bloqueó nuestro acceso a nuestra propia base de datos", sugiriendo nuevamente el favoritismo del Comité Nacional con la candidatura de Clinton.

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