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Un centenar de personas se manifestaron de nuevo ayer en Ajaccio, en la isla francesa de Córcega, en una barriada donde la víspera se produjo el asalto y saqueo de una sala de oración musulmana, al margen de una primera manifestación.

La concentración del sábado se vio interrumpida por un breve incidente, en el que un individuo rompió a pedradas las puertas de tres portales, constató un periodista de la AFP, mientras los manifestantes marchaban al grito de “¡esta es nuestra casa!”, de “seguimos aquí” y “esta es nuestra casa”, según informó un periodista de la AFP. 

Un importante dispositivo de gendarmes móviles y de policías fue desplegado en el barrio de Jardines del Emperador, donde el jueves se produjeron las agresiones.

Al igual que la manifestación del viernes, la nueva protesta pretendía denunciar las agresiones cometidas por jóvenes encapuchados contra dos bomberos y un policía en la noche del jueves al viernes, cuando intervenían en un incendio en ese mismo barrio.

Una concentración de apoyo a los bomberos, organizada el viernes, se descontroló por la noche, y unas 300 personas marcharon hacia el lugar de la agresión para tratar de encontrar a los autores, en algunos casos al grito de “arabi fora (fuera los árabes)!”. En ese momento, un pequeño grupo entró en una mezquita y la saqueó, quemando medio centenar de libros, entre ellos varios ejemplares del Corán. También provocaron destrozos en un restaurante kebab cercano.

Gobierno condena

Los incidentes fueron inmediatamente condenados por el gobierno francés: el primer ministro Manuel Valls calificó de “profanación inaceptable” el asalto a la mezquita y el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, condenó las agresiones y denunció “intolerables exacciones de racismo y xenofobia”.

Ante unos actos “incalificables e intolerables, el presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), Anouar Kbibech, llamó “al conjunto de los ciudadanos a la calma y la serenidad”.

El CFCM “reafirma su compromiso total para preservar la cohesión nacional y hacer frente a cualquier tipo de violencia, respetando los valores y las leyes de la República”, aseguró Kbibech en un comunicado.

También la Unión de las Mezquitas de Francia (UMF) condenó “con la mayor fuerza la violación chocante e intolerable de un lugar de culto y de libros sagrados, así como la violencia vergonzosa e inaceptable contra los bomberos y los policías”.

Además, llamó a “los poderes públicos a reforzar los medios de protección” en torno a eso lugares, y a los musulmanes de Francia, a “la vigilancia y la serenidad frente a cualquier provocación”. 

Los atentados perpetrados por islamistas radicales, el 13 de noviembre en París, que dejaron 130 muertos, siguen presentes en la sociedad francesa; no obstante, a excepción de algunos incidentes aislados, no se ha producido la temida ola de actos antimusulmanes. 

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