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Millones de personas descendieron a las calles en todo el mundo para celebrar el Año Nuevo bajo fuertes medidas de seguridad, intentado ignorar las amenazas de atentados, si bien los festejos en la ciudad alemana de Múnich se empañaron ante un eventual ataque “Islamista”.

Las autoridades alemanas advirtieron que el grupo Estado Islámico (EI) podría haber preparado un “atentado suicida” en Múnich (sur), mientras que, en Dubái, las celebraciones se vieron eclipsadas momentáneamente por un impresionante incendio en un hotel de lujo del centro de la ciudad.

Las estaciones de tren de Múnich y de Pasing, al oeste de la ciudad, fueron evacuadas y el servicio de trenes suspendido, indicó en su cuenta en Twitter la policía de la ciudad, que informó de elementos indicando que “se planea un ataque terrorista” en la capital bávara.

Policías

Los festejos en Europa tuvieron lugar con una fuerte presencia de las fuerzas de seguridad. Las autoridades francesas desplegaron más de 100,000 policías y gendarmes en todo el país, en un contexto de riesgo de ataques “muy elevado”.Fuegos artificiales iluminan el Big Ben y las Casas del Parlamento en el centro de Londres.

  • Un millón de personas dio la bienvenida en Times Square al 2016 con la caída de la bola de cristal gigante, en el epicentro del distrito de los teatros en Manhattan.

En París, todavía traumatizada por los atentados yihadistas del 13 de noviembre, miles de personas abarrotaron los Campos Elíseos para disfrutar de los festejos, pero sin los tradicionales fuegos artificiales.

“Francia no ha terminado con el terrorismo”, advirtió el presidente francés, François Hollande, en su tradicional mensaje de fin de año.

Sin fiesta

Bruselas, por su parte, decidió anular pura y simplemente las celebraciones, después que el jueves se detuvieran otras seis personas en relación a las amenazas de ataques inminentes. Tres de ellas fueron puestas en libertad finalmente.

El temor a los ataques no impidió, en cambio, que el London Eye de la capital británica se llenara de miles de destellos multicolor a medianoche ante la mirada de miles de personas congregadas a orillas del Támesis, en presencia de 3,000 policías en el centro de la ciudad.

La primera ciudad que celebró el fin de 2015 fue Sídney, que abrió el baile de fiestas con un impresionante espectáculo pirotécnico por encima del icónico puente de la bahía de Sídney y su ópera. Siete toneladas de artilugios pirotécnicos iluminaron el cielo de esta ciudad australiana.

También en Hong Kong, decenas de miles de personas se reunieron a ambos lados del emblemático Victoria Harbour para asistir a unos espléndidos fuegos artificiales.

La velada fue en cambio muy sobria en la sultanía de Brunéi, donde las autoridades prohibieron cualquier celebración de fin de año en virtud de una concepción propia de la ley islámica.

Plaza Roja cerrada

La emblemática Plaza Roja de Moscú, tradicional punto de encuentro en Año Nuevo, permaneció por primera vez cerrada al público por temor también a un atentado.

En Madrid, donde se previó un dispositivo de seguridad sin precedentes, la policía limitó a 25,000 el número de personas autorizadas a tomar las doce uvas a medianoche en la Puerta del Sol.

En la vecina Franja de Gaza, el movimiento islamista palestino Hamas prohibió las fiestas de Año Nuevo en lugares públicos, al considerarlas una ofensa a los “valores y tradiciones religiosas”.

Tras Asia, Oriente Medio y Europa, millones de personas descendieron a las calles de América para festejar la entrada de 2016.

En Río de Janeiro, dos millones de personas recibieron el año con un imponente show de fuegos sobre el mar.

 

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