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  • AFP

El ministro italiano del Interior, Angelino Alfano, generó este jueves una controversia en Italia al asegurar que la gestación subrogada debe ser equiparada a un delito sexual.

Las observaciones del ministro fueron criticadas por varios sectores de la sociedad, pero fueron aplaudidas por la jerarquía de la iglesia católica italiana.

La ley italiana prohíbe la contratación de vientres de alquiler y la castiga como un delito con dos años de prisión y una multa de entre 300.000 a un millón de euros.

"Queremos que el recurso a vientres de alquiler se convierta en un crimen universal. Y que sea castigado con la cárcel. Como se castigan los delitos sexuales", con penas de cinco a 14 años de prisión en Italia, aseguró Alfano, líder del partido Nuevo Centroderecha (NCD), aliado del gobierno de centroizquierda liderado por Matteo Renzi.

El ministro hizo esas declaraciones para la revista católica Avvenire y faltando pocas semanas para que el gobierno someta al voto del parlamento un proyecto de ley que reglamenta la unión civil de las parejas homosexuales, una promesa hecha por Renzi al asumir el poder en febrero de 2014.

Alfano, un exministro de Silvio Berlusconi, apoya la ley para uniones civiles, pero rechaza dos disposiciones del proyecto: el acceso a la pensión para el que sobreviva en caso de muerte y sobre todo la posibilidad de adoptar el hijo del cónyuge.

Esa última disposición "podría llevar al país a aceptar la gestación subrogada, es decir, aprobar el mercado más repugnante de seres que el hombre ha inventado", comentó el ministro.

Las palabras de Alfano fueron duramente criticadas por Emma Bonino, figura emblemática del partido laico Radical, desde el diario Il Fatto Quotidiano.

"El ministro pretende gobernar asuntos tan delicados gritando 'a la cárcel, a la cárcel'", comentó Bonino.

La posición de Alfano es apoyada abiertamente por la iglesia católica italiana.

"La gestación subrogada es una práctica degradante para la mujer, porque la reduce a incubadora de los deseos de otros", escribió para el diario La Stampa el cardenal Edoardo Menichelli, arzobispo de Ancona (centro).

"Si la adopción del hijo del cónyuge es aprobada, nadie podrá evitar que se vaya a países donde la gestación subrogada es legal y regresar luego a Italia para que el hijo sea adoptado por su pareja. Eso no puede ser un derecho", subrayó.

Vacío legal, bioética, mercado

Grupos de defensores de los derechos de los homosexuales acusan a Alfano de generar confusión entre la gestación subrogada y el derecho a la adopción para parejas del mismo sexo, porque su objetivo es modificar el proyecto de ley sobre las uniones civiles.

"O bien el ministro no conoce la ley italiana o está especulando a expensas de los niños, que es algo muy vil", sostiene en un comunicado la asociación Luca Coscioni, vinculada con el Partido Radical.

La iglesia católica defiende ante todo la familia tradicional, formada por un padre y una madre y condena la práctica de los vientres de alquiler.

Curiosamente es uno de los pocos debates en los que algunas feministas y la religión católica comparten planteamiento, al condenarla por comerciar con el cuerpo de la mujer.

Por otro lado, los que más acuden a esa práctica son las familias homoparentales, por lo que las asociaciones de defensa de los derechos de los homosexuales exigen garantías.

Italia fue condenado el año pasado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por no ofrecer las garantías jurídicas adecuadas a las parejas del mismo sexo.

Alfano amenazó con lanzar un referéndum para que se ratifique la cláusula de la adopción en caso de que sea promulgada.

Las encuestas de opinión registran una mayoría de italianos a favor de las uniones civiles, pero se dividen notablemente sobre el tema de la adopción.

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