•   Lisboa, Portugal  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El candidato conservador Marcelo Rebelo de Sousa, de 67 años de edad, encabezaba este domingo las elecciones presidenciales en Portugal, aunque sin aún la certeza de ser elegido en la primera ronda, según encuestas a pie de urna difundidas por la televisión.

Con entre el 49 y 55.7% de los votos, este profesor de derecho y comentarista estrella de la televisión durante los últimos 15 años, supera al independiente de izquierda Antonio Sampaio da Novoa, quien obtendría entre el 19.3 y el 25% de los sufragios.

Marisa Matias, candidata del Bloque de izquierda, formación cercana al Syriza griego y al Podemos español, sería tercera con entre 8.8 y 12.4% de los votos, por delante de la exministra socialista Maria de Belem Roseira (entre 2.9 y 5.9%), y el candidato comunista Edgar Silva (entre 1.9 y 5%).

Rebelo de Sousa, expresidente del Partido Social-demócrata (centroderecha) parece en inmejorables condiciones para suceder a otro conservador, Aníbal Cavaco Silva, quien a sus 76 años de edad finaliza su segundo quinquenio consecutivo, o sea, el límite que permite la Constitución portuguesa.

La abstención descendió ligeramente, alcanzando a entre 48 y 53.2% según las primeras estimaciones, tras un récord de 53.5% en la anterior consulta presidencial en 2011.

Si bien el jefe de Estado portugués no tiene poder ejecutivo, dispone de una prerrogativa de peso: la disolución del Parlamento, pieza clave de una campaña con poca movilización.

Pero, según los politólogos, Rebelo de Sousa sólo tendría la intención de hacer uso de esta herramienta si hubiera una ruptura en la alianza inédita de la izquierda, surgida tras las elecciones legislativas del pasado 4 de octubre.

El excomentarista 'vedette' había además insistido en cuanto a la "independencia" de su campaña respecto a su campo politico, mostrándose más bien conciliador respecto al nuevo primer ministro, el socialista Antonio Costa, aliado con la izquierda radical.

'Árbitro' de la situación

Rebelo de Sousa llegó a la consulta con el apoyo oficial de las dos formaciones de derecha, el PSD y la CDS, aunque tomó distancias con dos partidos asociados a las impopulares políticas de austeridad de la anterior legislatura.

"No seré el presidente de ningún partido", prometió este especialista en derecho constitucional, que quiere ser "un árbitro por encima de la melé (scrum)".

Aparte del color político, Rebelo de Sousa no se parece en nada al saliente Cavaco Silva. Este dirigente conservador, de aspecto rígido, nunca escondió sus reticencias a nombrar un gobierno socialista apoyado en el parlamento por varios partidos de izquierda radical.

La alianza, inédita en cuarenta años de democracia en Portugal, logró sacar del poder en unos pocos días a la coalición de derecha, que ganó las legislativas del 4 de octubre pero sin mayoría absoluta.

Al contrario que Cavaco Silva, el "profesor Marcelo" se ha mostrado muy conciliador con el gobierno de izquierda dirigido por Costa, su exalumno en la facultad de derecho de Lisboa. Y si es elegido, "no será un enemigo político del gobierno socialista", según aseguró a la AFP el politólogo António Costa Pinto.

Aunque en caso de crisis, "tampoco dudará en convocar nuevas elecciones, si está convencido de que propiciarán una mayoría estable", añade el experto.

¿Candidato de consenso?

En total se presentaron diez candidatos, una cifra récord para unas presidenciales en Portugal.

"He votado por el profesor Marcelo. Después de verlo tantos años en la televisión, conozco sus ideas políticas", comentaba Mario Machado, un jubilado de 72 años, después de ejercer su voto en un barrio acomodado de Lisboa.

Una opinión alejada de la de José Nascimento, un contable de 57 años, que ha optado por una candidata de izquierda. "Marcelo es una personalidad del mundo del espectáculo que promete todo a todo el mundo", afirmó tras emitir su sufragio.

Rebelo de Sousa, que goza de popularidad más allá de su campo político gracias a su carrera como comentarista de televisión, llevó a cabo una campaña muy personalista, sin carteles ni pasquines, y privilegió el contacto directo con los votantes.

"Es un candidato de consenso con un discurso moderado, que capta votos entre la derecha y la izquierda. Pero para ser elegido en la primera vuelta los electores tendrán que movilizarse", había explicado a la AFP el politólogo José Antonio Passos Palmeira.

El futuro presidente prestará juramento el próximo 9 de marzo, pero no podrá utilizar su prerrogativa de disolución del Parlamento hasta abril, seis meses después de las elecciones legislativas de octubre, de acuerdo a la Constitución vigente.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus