•   Río de Janeiro, Brasil.  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Muchos cariocas y turistas madrugaron ayer en Río de Janeiro para dedicarse en cuerpo y alma a la juerga de los "blocos", las bandas callejeras que dan vida al carnaval.

Ni siquiera el temor al virus del Zika detiene esta tradicional fiesta en la que las mujeres y los hombres bailan con los cuerpos semidesnudos o disfrazados. 

Ayer, la programación oficial del carnaval comenzó muy temprano con el desfile del "bloco" Céu na Terra, que como cada año es el más madrugador.

Esta banda congregó a miles de personas disfrazadas en Santa Teresa, un barrio bohemio de calles empinadas y estrechas, cortadas por los raíles del tranvía.

El Céu na Terra toca las alegres "marchinhas", canciones típicas del carnaval, a las que este año agregó el ritmo de la marrabenta, música tradicional de Mozambique.

Temor a narcos

Para homenajear al país africano, los responsables de la comparsa llevaron muñecos gigantes con ropas mozambiqueñas y los percusionistas de la banda se disfrazaron igual.

La comparsa decidió acortar el trayecto que realiza para evitar pasar cerca de unas favelas dominadas por narcotraficantes.

El pasado fin de semana, después de la conclusión del desfile de este mismo "bloco", un joven murió de un tiro supuestamente disparado por las bandas que operan en la favela Morro da Coroa.

No temen al zika

Río de Janeiro arrancó el carnaval a mediodía del viernes y este sábado programaron 93 "blocos" en toda la ciudad, algunos multitudinarios como el de Cordão da Bola Preta, que espera congregar a cerca de 1.5 millones de personas en el centro, según cálculos de la Alcaldía.

Las mujeres con diminutos pantalones y los hombres sin camisa o con camisetas sin mangas, pueden sumar unos dos millones de brazos desnudos y otro tanto de piernas de donde elegir, es un buen menú para cualquier mosquito.

Pese a la preocupación internacional sobre la posible relación, aún no probada, entre el zika y el incremento de bebés con microcefalia o la posibilidad de que la picadura provoque un trastorno neurológico poco frecuente y potencialmente mortal, el temor parecía ser tan mínimo como la ropa.

"No tengo miedo", dice Cristiane Ruiz, de 30 años, con pantalones cortos de mezclilla y la parte superior de un bikini de color naranja que cubre muy poco.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus