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GIRA • El papa Francisco llegó ayer al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para realizar su primera visita al país latinoamericano, en la que pisará cinco estados en cinco días y se espera que pronuncie un mensaje de paz ante la violencia que azota a los mexicanos.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes informó en su cuenta de Twitter que el avión de Francisco aterrizó cerca de las 19:17 hora local (1:17 GMT del sábado).

Francisco llegó procedente de Cuba, donde hizo una escala de unas horas en su viaje desde Roma para reunirse con el patriarca ortodoxo ruso Kirill, en el primer encuentro de los líderes de las dos Iglesias tras el cisma del 1054.AFP

Minutos después del aterrizaje, al son de "Cielito lindo" interpretado por un grupo de mariachis, el avión del pontífice llegó al punto previsto para el acto de bienvenida.

Antes de que descendiera de la aeronave de Alitalia en que llegó, subió al aparato el nuncio apostólico del Vaticano en México, Christophe Pierre.

Instantes más tarde, el Santo Padre bajó tranquilamente la escalinata, al pie de la cual saludó al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, que le estrechó la mano, y después a la primera dama, Angélica Rivera.

Un día antes de la llegada del prelado, México vivió un trágico episodio que recordó el clima de violencia que golpea el país, cuando presos de la cárcel Topo Chico de la ciudad norteña de Monterrey se enfrentaron con bates y cuchillos, en una batalla campal que dejó 49 muertos y 12 heridos.

El papa, que este viernes lamentó los hechos en una carta, tiene previsto hacer una visita a la cárcel de Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, que hasta hace pocos años era considerada una de las más violentas de América Latina.

Francisco fue recibido con explosiones de júbilo, luces de linternas y celulares por fieles mexicanos que llegaron al aeropuerto antes de que el pontífice recorra las calles de la capital en el "papamóvil".

En el sur de la capital mexicana, una valla metálica bordeaba varios kilómetros de calles donde decenas de jóvenes católicos, vistiendo gorras y pañoletas amarillas y blancas, se aprestaban para recibir a su líder religioso.

"Es muy emocionante verlo. Siempre recibes una vibra muy especial, de puro amor", dice Laura Jiménez, una entusiasta joven de 17 años.

"¡Se ve, se siente, el papa está presente!", gritaba otro grupo de católicos que llevaba varias horas bajo el sol, incluso con niños y ancianos.

Esta será la séptima visita de un pontífice a México, el segundo país más católico del mundo después de Brasil, con unos 100 millones de bautizados.

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