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La muerte del juez conservador del Tribunal Supremo de EE.UU. Antonin Scalia ha abierto una fiera batalla política entre el Senado y el presidente Barack Obama, que podría elegir como sustituto tanto a miembros de la judicatura como a ministros de su propio gobierno. 

"Está claro que el futuro del Poder Judicial va a decidirse en las urnas y no en la sala de vistas", destacó ayer en una columna de opinión en la revista The New Yorker el analista Jeffrey Toobin, quien cree que las elecciones presidenciales de noviembre determinarán quién ocupará la silla vacía del juez Scalia.

Con la bandera a media asta en todos los edificios oficiales y crespones negros en la silla del juez fallecido, la batalla política sobre el sustituto de Scalia, voz conservadora del alto tribunal, no se ha hecho esperar y una veintena de nombres ya circulan en los medios jurídicos y políticos de la capital.     Para el veterano abogado del Tribunal Supremo Tom 

Goldstein, los candidatos con más posibilidades son dos afroamericanos: el juez de la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, Paul Jeffrey Watford, y la fiscal general, Loretta Lynch, conocida mundialmente por enviar al banquillo por corrupción a altos cargos de la FIFA.     

"La fiscal general Lynch es una posibilidad muy seria. Es querida y admirada en el Gobierno", consideró Goldstein, quien cree que sería muy difícil para los republicanos pintar "como demasiado" liberal a Lynch, con fama de dura y al frente del Departamento de Justicia desde 2015. Para confirmar a Lynch como fiscal general, el Senado ya llevó a cabo un exhaustivo escrutinio de más de 160 días y eso juega a favor de Obama, quien podría buscar una confirmación rápida para evitar más juegos políticos en un año marcado por la campaña de primarias para los comicios presidenciales de noviembre.

Amenazas de veto

Precisamente, por la cercanía de las elecciones, el líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta, Mitch 

McConnell, ya ha amenazado con vetar a cualquier candidato que proponga Obama, por considerar que el sustituto de Scalia debe de ser nombrado cuando tome posesión del cargo un nuevo presidente, en enero de 2017. 

  • Los afroamericanos Paul Jeffreey Watford y Loreta Lynch, son los candidatos con más posibi-lidades.

Las ramas Ejecutiva y Legislativa del Estado, cada una en manos de un partido, están tratando de sacar el máximo provecho de la vacante del Tribunal Supremo, formado por nueve jueces con cargos vitalicios y que ahora queda dividido entre cuatro conservadores y cuatro progresistas.  Para algunos analistas, otra de las personas procedentes del Gobierno que podría sustituir a Scalia es el secretario de Seguridad Nacional Jeh Johnson, quien es abogado de profesión. No obstante, Johnson tendría más dificultades que Lynch al ser parte de uno de los procesos más polémicos del alto tribunal, que debe decidir sobre las medidas migratorias decretadas por Obama en noviembre de 2014 para frenar la deportación de cinco de los once millones de indocumentados que hay en el país. Con todos los grupos tratando de influir en el proceso, el debate también depende del color de la piel de los posibles reemplazos. Los intereses hispanos se centran en Adalberto J. Jordan, 

juez de 54 años, de la Corte de Apelaciones del Undécimo Circuito que dejó de niño La Habana (Cuba) a finales de la década de 1960 y que podría convertirse en el primer cubano-americano y el segundo latino del alto tribunal.  

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