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  • AFP

Los centros de votación de Bolivia comenzaron a cerrar este domingo en un referendo sobre una reforma constitución que, de aprobarse, permitirá al presidente Evo Morales buscar una nueva reelección, mientras denuncias de corrupción le complican directamente por primera vez.

La presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Katia Uriona, consideró que la jornada de votación "se ha desarrollado con absoluta normalidad", exceptuando un "caso aislado" en Santa Cruz (este), donde unos electores molestos por los retrasos quemaron urnas electorales vacías.

Los centros de votación comenzaron a cerrar a las 16h00 locales (20h00 GMT) y se esperaba que los medios locales empezaran a divulgar "conteos rápidos" de votos hacia las 00H00 GMT. Más tarde, el tribunal electoral divulgará los primeros resultados oficiales.

A pesar de incidentes aislados, la misión electoral de Unasur dijo en un comunicado que valoraba que "la votación se haya desarrollado en un clima de absoluta tranquilidad". El jefe de la misión de observadores de la OEA, el expresidente dominicano Leonel Fernández, consideró también que el proceso transcurrió "normalmente en paz".

En La Paz hubo un forcejeo entre ciudadanos de bandos contrarios cuando el vicepresidente Álvaro García sufragaba en un recinto de votación, algo usual en las jornadas electorales en Bolivia. Un grupo de ciudadanos expresó a gritos su oposición a la reforma constitucional.

"Nosotros venimos del pueblo, acatamos lo que diga el pueblo, estaremos con lo que el pueblo vaya a manifestar, vaya a decidir o a hacer, ahora y en los siguientes años (...), ese ha sido siempre nuestro comportamiento", dijo García a periodistas.

"Saber si me quieren o no"

Temprano, Morales, el primer indígena en gobernar el país, sufragó en la región cocalera del Chapare, zona central, desde donde saltó a la política tras ser dirigente de los agricultores.

"Mi gran deseo es que podamos batir el récord de 2009 en el que ha participado un 96% (de los electores). Quisiéramos ahora pasar esa cifra, sería un día histórico que por primera vez con el voto del pueblo se modifique la Constitución y saber si me quieren o no", dijo.

En una consulta en la que el voto es obligatorio, unos 6.5 millones de bolivianos estaban habilitados para sufragar sobre la reforma de la Carta Magna, que autorizaría a Morales a postularse a un nuevo mandato de cinco años, de 2020 a 2025. Otros 300,000 bolivianos lo hacían en el exterior.

El gobernante izquierdista, que inició su primer mandato en 2006 y ha sido reelegido dos veces, tiene el récord de permanencia en el poder desde la independencia de Bolivia en 1825, apoyado en un sólido crecimiento económico del país que incrementó la sensación de bienestar de sus habitantes, además de la reivindicación de la población indígena.

Hasta la semana pasada los partidarios y detractores de la reforma constitucional estaban empatados en las encuestas, pero acusaciones de tráfico de influencias contra Morales cambiaron la situación, y según sondeos divulgados en los últimos días, los partidarios del no (47%) superaban a los del sí (27%).

Acusaciones

La consulta popular, que en un inicio se avizoraba como favorable para el gobierno, se complicó en las últimas semanas para el mandatario, uno de los últimos exponentes del Socialismo del Siglo XXI en el poder, por acusaciones de corrupción.

Morales, de 56 años, se ha visto afectado ante un escándalo por supuesto tráfico de influencias en favor de la empresa china CAMC, en la que su expareja, Gabriela Zapata, trabaja como gerente comercial.

La compañía logró contratos públicos por unos 560 millones de dólares, lo que ha llevado a la Contraloría y al Congreso a investigar el tema.

Morales negó cualquier delito de tráfico de influencias a favor de su expareja, con quien tuvo hace unos 10 años un hijo que luego falleció. Estos hechos eran desconocidos en Bolivia.

De perder este domingo, sería la primera derrota electoral directa de Morales en sus diez años en el poder, aunque en 2015 su partido ya perdió plazas clave en los comicios municipales.

Morales, primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia, también podría verse perjudicado por las consecuencias de un ataque el miércoles a la alcaldía de El Alto, ciudad vecina de La Paz en poder de la oposición. En el ataque e incendio murieron seis personas.

Los opositores atribuyen el ataque a miembros del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), pero los oficialistas acusan a la alcaldesa Soledad Chapetón por no responder a las demandas de los vecinos.

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