Aldo Gamboa
  •   Washington, EEUU  |
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  • AFP

Los aspirantes demócratas y republicanos aún en carrera para las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos contaban este miércoles, pasada la agotadora maratón del supermartes, los avances conseguidos y mapeaban los daños antes de retomar sus campañas.

Entre los republicanos, el multimillonario Donald Trump tuvo una verdadera jornada consagradora, ya que venció en las internas partidarias en siete estados: Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Vermont y Virginia.

En tanto, el senador ultraconservador Ted Cruz logró victorias en tres de las primarias, siendo que Marco Rubio —considerado el favorito de la dirección del partido— solamente logró imponerse en un estado.

En el terreno republicano, la situación se torna más confusa, a pesar del claro liderazgo de Trump, porque Cruz y Rubio terminan por dividirse los votos (y los delegados) restantes sin poder hacer frente al polémico multimillonario.

En este escenario, Trump ganó el martes siete estados y sumó 234 delegados a su colección. Pero Cruz, que ganó apenas tres estados, sumó 209 delegados, y Rubio, con una única victoria, añadió 90 a su cosecha personal.

Con victorias en 10 de las 15 primarias republicanas realizadas hasta ahora, Trump exhibe el 46% de los delegados atribuidos.

Esta matemática es la que explica el llamado formulado por Cruz el miércoles a los otros aspirantes republicanos "que aún no han ganado un estado" a que arrojen la esponja y se unan a su campaña, en una tentativa de alinear esfuerzos para vencer a Trump.

Sin embargo, minutos después de esa declaración se confirmó la victoria de Rubio en Minnesota, y de esa forma el joven senador respondió que no tiene intenciones de abandonar la campaña y que debería ser él mismo quien esté al frente de un esfuerzo unificado para frenar a Trump.

El 15 de marzo se realizarán primarias en Florida, Ohio, Illinois, Misuri y Carolina del Norte. Las dos primeras son fundamentales para los republicanos.

De acuerdo al reglamento interno republicano, en Florida y Ohio los delegados no se distribuyen proporcionalmente, sino que el vencedor se queda con todos ellos, y por eso esa jornada puede torcer o definir destinos en la campaña.

Sin una clara victoria en su Florida natal, la suerte de Rubio estará sellada, pero los sondeos indican que Trump llegará a la primaria en ese estado con una ventaja de dos dígitos.

Ohio, en tanto, tiene un valor histórico y sentimental, ya que la historia muestra que nunca un candidato republicano llegó a la Casa Blanca sin haber ganado la primaria en ese estado.

MAQUINARIA CLINTON

En el campo demócrata, la poderosa máquina partidaria de Hillary Clinton pasó como un bulldozer por el 'supermartes', con victorias en Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Virginia y Texas.

En contrapartida, el senador Bernie Sanders se impuso en cuatro de los estados donde se realizaron primarias.

Este cuadro, al que se suman las cuatro primarias ya realizadas durante el mes de febrero, expone un panorama en que claramente se delinea el favoritismo de Trump y Clinton, a pesar de que aún faltan por efectuarse elecciones internas en 35 estados.

  • Si el 15 de marzo, el senador Marco Rubio no gana los delegados en su natal estado de La Florida, los analistas estiman que tendrá que abandonar la contienda.

Después de la maratón del martes, los vencedores preparan un nuevo discurso y ajustan la estrategia para los duelos de ahora en adelante, mientras que los vencidos juntan los escombros de lo que restó del vendaval para entonces planear los próximos pasos.

El aspirante Republicano Ben Carson podría ser la primera víctima de la jornada. Este miércoles admitió en una nota que no ve más futuro a su campaña, que no participaría de un debate entre candidatos el jueves, y que posiblemente anunciará una decisión el viernes.

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