AFP
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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, habló por primera vez sobre la posibilidad de que Lula entre a su gabinete, una hipótesis que sonó con fuerza esta semana entre la prensa y los corredores políticos.

Como ministro, Lula quedaría automáticamente aforado ante la justicia, aunque Rousseff no adelantó si lo nombraría en algún cargo.

"Sería un gran orgullo tener al presidente Lula en mi Gbierno porque es una persona con experiencia, gran capacidad política", declaró la mandataria.

Según versiones de prensa, Lula habría rechazado este nombramiento pues al entrar en el Gobierno en condición de investigado se leería como una confesión de los crímenes que se le atribuyen.

Pero, por otro lado, su llegada al gabinete daría combustible al Gobierno en medio de la crisis.

"Es indudablemente una figura importante, con un peso todavía muy grande en la escena política nacional, daría un peso al Gobierno en un momento en que está precisando apoyo, fuerza, de liderazgo", explicó a la AFP el analista político André Cesar de Brasilia.

GOBIERNO AISLADO

En medio de todo este panorama que combina recesión económica, un Gobierno aislado políticamente y una clase política sacudida por casos de corrupción, una manifestación fue convocada para el domingo por diversos grupos y partidos opositores. La movilización se prevé masiva.

Según últimas encuestas, un 60% quiere un juicio político a la presidenta y casi igual número su renuncia.

Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Ecuador, Rafael Correa, expresaron su apoyo al expresidente brasileño.

"Si lo meten preso, Lula va a ser tan grande como Nelson Mandela", lanzó Maduro.

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