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El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, anunció ayer que la próxima semana viajará a Moscú para reunirse con el presidente ruso Vladímir Putin, y hablar sobre cómo impulsar el proceso político en Siria, y celebró el anuncio de que Rusia retirará el grueso de sus tropas de ese país.

En declaraciones a los periodistas en Washington, Kerry dijo que se reunirá en Moscú con Putin y con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, para evaluar sobre cómo "impulsar de forma eficaz el proceso político" en Siria y "sacar partido a este momento".

"Hoy, cuando marcamos el quinto aniversario del comienzo de esta horrible guerra, puede que estemos ante la mejor oportunidad que hemos tenido en años para acabar con ella", aseguró Kerry en una comparecencia junto a su homólogo de Georgia, Mikheil Janelidze.

"Hemos llegado a una fase muy importante en este proceso, dado que el cese de hostilidades se está respetando casi por completo, Rusia ha anunciado que retirará inmediatamente a la mitad o más de sus fuerzas en Siria y hay negociaciones políticas esta semana en Ginebra", añadió el jefe de la diplomacia estadounidense.

Kerry no precisó cuándo viajará a Moscú, pero su portavoz, John Kirby, recordó que tiene previsto visitar Cuba entre el próximo domingo y el martes junto al presidente estadounidense Barack Obama; y que el viaje a Rusia se producirá "después", sin concretar la fecha.

SE VAN LAS TROPAS

Los aviones rusos empiezan a abandonar el cielo sirio después de haberle dado oxígeno vital al régimen del presidente Bashar al-Ásad, que ahora debe demostrar si es capaz de mantener la iniciativa, según los expertos.

Ásad "está en una posición mucho mejor, mientras que sus enemigos se han debilitado", destaca el experto Aron Lund, quien dirige el sitio web Syria Crisis.

"Pero eso no significa que la guerra haya terminado", añadió.

En cinco meses de bombardeos intensivos, Moscú ha sido capaz de "cambiar el equilibrio de las fuerzas sobre el terreno en beneficio del régimen", destaca.

Los bombarderos Su-24, los cazas Su-25 y los tanques T-90 han permitido al ejército sirio encadenar victorias en un momento crítico, tras el verano de 2015. Pero los occidentales acusan a Moscú de haber machacado a los rebeldes más moderados en lugar de concentrarse en la organización Estado Islámico (EI) y los otros grupos yihadistas.

Para Thomas Pierret, especialista en Siria de la Universidad de Edimburgo, los bombardeos "frenaron en seco el avance de los rebeldes y permitieron al régimen (...) recuperar posiciones estratégicas en Alepo, Latakia, Damasco y Deraa".

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