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La Cámara de Diputados de Brasil confirmó ayer que celebrará tres sesiones extraordinarias, entre los próximos viernes y domingo, para decidir si el trámite para un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff llega al Senado.        

El pleno de la Cámara baja deberá votar un informe ya aprobado el lunes en una comisión y que concluye que existen fundamentos jurídicos para iniciar un proceso con miras a la destitución de Rousseff por unas maniobras fiscales irregulares.  En caso de que el pleno de los diputados respalde el dictamen de esa comisión, el caso pasará a manos del Senado, cuyos 81 miembros decidirán, por mayoría simple, si efectivamente se abre el juicio contra Rousseff, quien en ese extremo sería separada del cargo durante los 180 días que durará el proceso.       

Según precisó ayer la Cámara baja, en la sesión del viernes serán escuchados en el pleno los abogados responsables de la denuncia y también la defensa de la mandataria, hasta ahora ejercida por el abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo.  Escuchadas esas declaraciones, los 28 partidos representados en la Cámara de Diputados dispondrán de una hora cada uno para exponer sus posiciones a través de los jefes de cada grupo, lo que será realizado entre el viernes y el sábado. 

El domingo estará dedicado a la propia votación, que según se informó ayer será oral, lo que supondrá que cada uno de los 513 diputados deberá acercarse al micrófono del pleno para declarar si apoya o rechaza el juicio político contra Rousseff.  El proceso solo llegará al Senado en caso de que sea respaldado por una mayoría calificada de 342 votos, que representan dos tercios de los escaños. Tanto la oposición, favorable al proceso, como el oficialismo que tilda esa iniciativa como un "golpe", han convocado manifestaciones para el fin de semana, a fin de presionar a los parlamentarios desde las calles. 

Medidas de seguridad

Ahora conspiran abiertamente, a  la luz del día, sin  escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta  legítimamente electa". Dilma Rousseff, presidenta de Brasil

Frente a la posibilidad de que el fin de semana se concentren ante el Congreso cientos de miles de manifestantes, las autoridades han instalado enormes vallas en la Explanada de los Ministerios, una avenida que concentra a todo el poder público en Brasilia.  Las vallas tienen dos metros de alto, un kilómetro de longitud y pretenden separar a los adversarios y defensores de Rousseff, que ocuparán lados distintos a lo largo de esas cercas de seguridad. 

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"Conspiración"

La mandataria brasileña Dilma Rousseff acusó ayer al vicepresidente Michel Temer de ser "uno de los jefes de la conspiración" que, en su opinión, se gesta para intentar recortar su mandato por medio de un juicio. "Cayeron las máscaras de los golpistas", declaró Rousseff, quien aludió a un audio divulgado por Temer este lunes "por error", en el que el vicepresidente parece dar como un hecho la destitución de la mandataria y pide construir un gobierno de "salvación nacional".       

En un acto con profesores y estudiantes, la presidenta cargó por primera vez en forma directa contra Temer, a quien no citó por su nombre una sola vez, pero a quien se refirió sin ambages al afirmar que "ahora usan la farsa de la filtración para difundir la orden del golpe".        

El polémico audio, cuya difusión el propio Temer atribuyó a un "error", fue difundido este lunes, cuando una comisión parlamentaria decidió que existen razones jurídicas para un juicio político contra Rousseff y remitió el asunto al pleno de la Cámara de Diputados.        

"Ahora conspiran abiertamente, a la luz del día, sin escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta legítimamente electa", declaró la presidenta, quien apuntó que el país vive "tiempos extraños y muy preocupantes, tiempos de golpe, de farsa y de traición".        

Rousseff también dio a entender que esa supuesta trama golpista tiene "dos jefes", en una aparente referencia al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien en diciembre pasado aceptó iniciar el trámite para un posible juicio con fines de destitución.       

"Quedó claro que existen dos jefes del golpe que actúan en conjunto y de forma premeditada. Como muchos brasileños, tomé conocimiento y confieso que quedé chocada con la desfachatez de la filtración, que fue deliberada", afirmó. 

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