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  • AFP

Los diputados brasileños empezaron el domingo a votar una moción de impeachment contra la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, que podría verse privada de su mandato si ésta es aprobada y luego ratificada por el Senado.

Los diputados son llamados a indicar su voto por un micrófono y a explicar su decisión en apenas 10 segundos, alternando los estados del norte y del sur, según una disposición del presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, un acérrimo adversario de Rousseff.

Ese procedimiento fue cuestionado por el gobierno, por considerar que crearía una corriente inicial sumamente favorable a la oposición, dado que los primeros son poco poblados y los segundos ampliamente favorables a la oposición.

A las 20H00 locales (23H00 GMT), habían votado 250 diputados, de un total de 513. Los partidarios del impeachment tenían un amplio avance, de 196 votos a favor y 51 en contra, con tres abstenciones.

Si el voto a favor del impeachment recoge el apoyo de 342 de los 513 diputados (dos tercios de los escaños) y el Senado ratifica en las próximas semanas esa decisión, Rousseff, de 68 años, será sometida a un juicio político que implica su separación transitoria del cargo.

La sustituiría su vicepresidente, Michel Temer, quien podría gobernar hasta el fin del mandato en 2018 si los propios senadores declaran a Rousseff culpable en un plazo de 180 días.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), es acusada de haber manipulado las cuentas públicas para ocultar la amplitud de los déficits en 2014, el año de su reelección, y a inicios de 2015. La mandataria niega esas acusaciones, y las atribuye a una conspiración orquestada por Cunha y por su vicepresidente Michel Temer.

Ese escenario mostraría la puerta de salida al "lulismo", del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), figura emblemática del hoy maltrecho ciclo de gobiernos de izquierda en la región.

"Para combatir el proyecto de poder y corrupción de Lula y el PT (...), voto sí por el impeachment", dijo en sus diez segundos el diputado Luiz Heinze, del PP, un partido que hasta la semana pasada era aliado del PT.

Henrique Fontana, del PT, declaró: "Contra la conspiración y la corrupción representada por Eduardo Cunha y Temer, por la democracia y contra el golpe, voto con toda convicción no a este golpe, no al impeachment".

La crisis política brasileña es observada con preocupación por el resto del mundo, a menos de cuatro meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Rio.

Manifestaciones

Manifestantes de los dos bandos en las principales ciudades siguen la votación por pantallas gigantes.

En Sao Paulo, sobre la avenida Paulista, donde estaba reunida la oposición, los votos por el impeachment se festejan como si fueran goles, con bocinazos, saltos y banderas al aire.

Las concentraciones son sin embargo menos concurridas de lo que se anticipaba. Según el diario Folha de Sao Paulo, había concentraciones en unas 60 ciudades, que movilizaban antes del inicio de la votación a apenas 21.000 partidarios del gobierno y a 62.000 opositores.

En Brasilia, se adoptó un dispositivo para recibir a 300.000 personas, separando a los partidarios y adversarios del impeachment con una valla de paneles metálicos de un kilómetro tendida a lo largo de la explanada de los ministerios.

Los opositores, envueltos en banderas de Brasil y vestidos de verde y amarillo (los colores nacionales), se ubican del lado derecho de la valla (mirando hacia el Congreso) y los progobierno, vestidos de rojo, del izquierdo.

En Rio de Janeiro, la playa de Copacabana fue ocupada por la mañana por los partidarios de Rousseff, y por la tarde por sus adversarios.

Rousseff, rutina inalterada

La jefa de Estado trató de mantener su rutina y dio por la mañana un paseo en bicicleta por la zona del Palacio de Alvorada, aunque lo acortó a 15 minutos, en lugar de los 50 habituales, informó la estatal Agencia Brasil.

En un momento pasó delante del Palacio de Jaburu, residencia de Temer, que la víspera recibió a un centenar de políticos, para tratar de amarrar las fidelidades en la Cámara y preparar un futuro gobierno.

A inicios de la semana, en un audio difundido involuntariamente, según dijo, Temer llamó a formar un "gobierno de salvación nacional" y a realizar "sacrificios" para sacar al país de una recesión que entra en su segundo año.

También Rousseff aseguró que, de sobrevivir al impeachment propondría un "pacto" a todas las fuerzas políticas para que Brasil pueda salir del pozo.

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