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Decenas de habitantes de la zona rebelde de la ciudad siria de Alepo (norte) huyeron el sábado al amanecer por temor a nuevos ataques del régimen, al que Rusia ha descartado presionar para que detenga los bombardeos.

Mientras tanto, en el norte de la provincia de Latakia y en Guta Oriental, cerca de Damasco, la tregua temporal que entró en vigor a medianoche parecía ser respetada.

En los sectores rebeldes de Alepo, un corresponsal de la AFP presenció la huida al alba de decenas de familia del barrio de Bustan al Qasr, blanco de bombardeos desde hace días.

"La situación se ha vuelto insoportable", declaró a la AFP Abu Mohamad, que dejó su domicilio junto a su mujer y sus cinco hijos.

Algunas familias decidieron refugiarse en zonas de la ciudad más seguras mientras que otros abandonaron la urbe por la carretera de Castello, al noreste, la única salida para los habitantes de los barrios rebeldes asediados desde hace meses pese a los peligros que entraña, pues suele ser atacada con frecuencia.

'Empujados al éxodo'

El ejército sirio ha lanzado 28 bombardeos en Alepo desde el pasado 22 de abril, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Desde esa fecha, un total de 246 personas han fallecido por culpa de los enfrentamientos, según el OSDH.

La defensa civil anunció que el sábado al menos seis personas habían perdido la vida en el sector rebelde.

La ONU lamentó un "monstruoso menosprecio por las vidas de civiles de todas las partes del conflicto".

El régimen del presidente Bashar al Asad se ensaña en esta ciudad "porque quiere empujar a sus habitantes al éxodo con la idea de una ofensiva militar" que le permita retomar los barrios rebeldes de la ciudad, consideró el director del OSDH, Rami Abdel Rahmane.

Alepo vivió el jueves su jornada más sangrienta desde la reanudación de los bombardeos hace más de una semana, con más de 50 muertos, incluyendo niños y algunos médicos.

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En el hospital Al Qods, en el que colabora la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), un bombardeo acabó con la vida, entre otros, de un reputado pediatra.

El doctor Mohamad Wasim Maaz, en la treintena, "estaba totalmente entregado al servicio de los habitantes (...) Hacía chequeos médicos a unos cien niños al día", explicó a la AFP Samar Hijazi, responsable de los archivos del hospital. "El hospital era, de alguna forma, su casa".

'Menosprecio por las vidas civiles'

Según Hijaz, los hospitales que siguen operativos en el sector rebelde "se cuentan con los dedos de una mano y el personal médico está agotado".

Ante la tragedia que vive la ciudad, el hashtag #AleppoIsburning" (#Alepoestaardiendo) se extendió por las redes sociales llamando a manifestaciones de solidaridad en varios países desde el 30 de abril al 7 de mayo.

Tras el llamamiento del enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, a reactivar la tregua, Rusia y Estados Unidos han acordado suspender los ataques en Latakia y en Guta Oriental.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, viajará el domingo a Ginebra como muestra de apoyo al nuevo alto el fuego y se reunirá De Mistura, y con sus homólogos saudí, Adel al Jubeir, y jordano, Nasser Judeh.

Ankara y Arabia Saudí, que apoyan al bando rebelde, acusan al régimen de bloquear "voluntariamente" los intentos de solucionar por la vía diplomática esta guerra que ha dejado más de 270.000 muertos desde 2011.

Washington instó el jueves a Moscú a presionar a su aliado Bashar al Asad para que detenga los bombardeos en Alepo. La respuesta rusa este sábado era firme: "Hay que entender que se trata de una lucha contra la amenaza terrorista. (...) La situación en Alepo forma parte de esta lucha contra la amenaza terrorista", afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Guennadi Gatilov.

El sábado, varios convoyes humanitarios lograron entrar en cuatro localidades asediadas por el régimen y por los rebeldes, pero la situación sigue siendo crítica.

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