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El millonario Donald Trump quedó  prácticamente sin adversarios en la disputa por la nominación presidencial del Partido Republicano, tras vencer en las primarias de Indiana, resultado que motivó la salida de escena del senador ultraconservador Ted Cruz del gobernador de Ohio, John Kasich.

Fue una victoria mayúscula para Trump, que demolió las tentativas de bloquear su marcha a la nominación anticipada para forzar una negociación en la convención partidaria, prevista para julio, y ahora pasó a ser visto como el virtual vencedor de la disputa interna. Primero anunció su retiro Cruz y ayer lo hizo Kasich. "Nadie ha hecho más con tan poco en la historia de la política", dijo Kasich en referencia a ellos y a la escasa recaudación con la que, no obstante, ha sido el último en salir de la carrera presidencial republicana.

La situación quedó a tal punto definida que el presidente del Partido Republicano, Reince Priebus, publicó un mensaje en la red Twitter en que admitió el virtual triunfo de Trump y llamó a los electores conservadores a cerrar filas en torno del millonario para las elecciones de noviembre.

"Ganaremos en noviembre, y ganaremos a lo grande, y pondremos primero a Estados Unidos", dijo Trump a electores.

Se apoderó del partido

Trump ha capitalizado su manejo de medios y el sentimiento antiélite que recorre Estados Unidos para convertirse en el primer "novato" político en ganar la nominación republicana tras Dwight Einsenhower en 1952.

En 2010, el partido Republicano se vio desbordado por el surgimiento del Tea Party, cuyo objetivo era deshacerse de la clase política tradicional, tanto republicana como demócrata, con el fin de elegir nuevas figuras. El partido Republicano tomó nota del mensaje, pero Donald Trump logró representar y amplificar ese voto castigo como ningún otro candidato. 

"La derecha está enojada con el establishment, que no hizo lo que habían prometido, es decir reducir el rol del Estado, abolir la reforma de la salud, evitar el matrimonio gay y otros avances sociales", explicó James Thurber, director del Centro de Estudios Presidenciales y Parlamentarios de la American University. 

"Sus votantes vienen de esa derecha enojada, tienen la impresión de haber sido abandonados, que el Estado y los empresarios son sus enemigos", dijo a la AFP el analista. 

El aparato republicano incluso contribuyó directamente al ascenso de Trump, durante el primer periodo de Barack Obama. El hombre de negocios encabezaba en ese entonces a los "birthers", el movimiento que ponía en duda el nacimiento de Obama en suelo estadounidense con el fin de impugnar su presidencia. 

"El partido Republicano le dejó margen porque eso les ayudaba a movilizar su base electoral. Esa maniobra le permitió a Trump subir, algo de lo que mucha gente del partido se lamenta", subrayó John Hudak, investigador del Instituto Brookings en Washington.

"El partido Republicano estaba encantado con los beneficios a corto plazo, sin tener en cuenta los efectos a largo plazo", dijo a la AFP.

Iconoclasta ideológico 

El grueso del apoyo a Trump viene de estadounidenses blancos, sin estudios, que se sienten ciudadanos de segunda. Muchos conservadores se le oponen (sobre todo aquellos con más estudios), pero el empresario ha terminado por reunir a más de la mitad de los electores republicanos. 

Su popularidad trasciende las etiquetas ideológicas. Es que Trump es a la vez conservador y moderado. El enamorado del capitalismo denuncia el libre mercado, tiene una posición dura sobre el derecho a portar armas de fuego, y también plantea garantizar a los estadounidenses una protección social.

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"No esperan de él coherencia filosófica conservadora, es por la rabia que lo votan", dijo James Thurber.

La xenofobia, que estaba dormida en el seno de la derecha estadounidense, explica también su éxito, según John Kudak. Los mitines de Trump han sido escenario de violentos altercados entre sus simpatizantes blancos y manifestantes negros o de origen hispano. En cada caso, el candidato aprobó tácitamente las escaramuzas.

Habilidad mediática 

Mientras suspendo mi campaña hoy, tengo fe, una fe profunda, de que el Señor me mostrará el camino adelante y satisfará el sentido de mi vida". John Kasich, exprecandidato republicano al anunciar ayer su retiro.

La otra victoria de Trump es su absoluto dominio mediático. Casi cada día, concede una entrevista en televisión. Gracias a él, los debates de las primarias fueron las transmisiones más vistas de la historia de la televisión por cable en Estados Unidos, sin contar el deporte.

Con esa mezcla de espectáculo y polémica, perfiló su campaña hacia los medios, tanto al insultar a un héroe de guerra como John McCain como al proponer cerrar las fronteras a los musulmanes. Su promesa de construir un muro en la frontera con México es un lema muy simple y formateado para la televisión. 

Es el único de los candidatos cuyos mitines fueron televisados de principio a fin. Esa cobertura gratuita le permitió ahorrarse decenas de millones de dólares en gastos publicitarios.

"Su estatus de celebridad era su principal ventaja, y debe esa imagen a las 15 temporadas del programa de 'The Apprentice' ", explicó su exconsejero Róger Stone, que lo conoce muy bien, al periodista Glenn Thrush, de la revista Politico, en su podcast Off Message.

"Para los votantes, no hay ninguna diferencia entre las noticias y la telerrealidad. Todo eso es televisión", añadió.

"En 'The Apprentice', Trump está sentado en un gran sillón, perfectamente iluminado, maquillado, peinado y vestido. Es duro, toma decisiones, y se maneja como se cree que un presidente debería hacerlo", sostuvo Stone. 

Diez meses de campaña le bastaron a Trump para pasar de ser payaso a candidato presidencial. Cuando lanzó su aspiración, en junio de 2015, dos tercios de los republicanos juraban que nunca votarían por él. 

Hillary: Trump es riesgo grande para EE.UU.

EFE. La exsecretaria de Estado y favorita a la nominación del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales de EE.UU. Hillary Clinton busca el cuerpo a cuerpo con el magnate Donald Trump, al que su campaña calificó de ser "un riesgo demasiado grande" para el país.

Aunque Clinton sufrió el martes un revés en Indiana contra su rival Bernie Sanders, la demócrata ya ve al magnate como candidato tras la renuncia de Ted Cruz.

En un comunicado emitido pocas horas después de que el senador Cruz abandonase la carrera republicana al perder en Indiana, el jefe de campaña de Clinton, John Podesta, aseguró que Trump no está preparado para mantener seguro a EE.UU. ni para ayudar a salir adelante a las familias trabajadoras.

"A lo largo de esta campaña, Donald Trump ha demostrado que es demasiado divisivo y que carece del temperamento para dirigir a nuestra nación y al mundo libre. Con tanto en juego, Donald Trump es, simplemente, un riesgo demasiado grande", indicó Podesta.

 

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