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  • AFP

Los principales líderes europeos se reúnen este jueves y viernes en Roma para estudiar las propuestas de Italia frente a la crisis de los migrantes, y para entregar un premio al papa Francisco por su contribución a la unidad europea.

La canciller alemana, Angela Merkel, abrirá oficialmente las reuniones con un encuentro a las 14:00H locales (12:00H GMT) con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, en la sede del gobierno italiano.

El líder italiano se reunirá luego con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker, al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, tras lo cual ofrecerán una conferencia de prensa sobre el futuro de la Unión Europea (UE).

Se trata de un encuentro emblemático, ya que se celebrará en el Capitolio de Roma donde se firmó el Tratado de Roma en 1957.

La UE se prepara para encarar momentos agitados con la reanudación de las conversaciones sobre la deuda griega, el referéndum británico sobre la propuesta de salir de la UE y las exigencias de Italia para que se encuentre una respuesta común a la crisis migratoria.

Los controles fronterizos decididos por varios países europeos ponen en discusión también el Tratado de Schengen, que prevé la libre circulación de personas en casi toda la UE.

Austria amenazó con controles estrictos en el túnel de Brenner, un punto estratégico que la une con Italia, lo que debilita aún más el proyecto de integración continental iniciado hace casi 60 años.

"Esta crisis es más peligrosa que la que sufrió la moneda, el euro, en los últimos años", advirtió el ministro de Economía italiano, Pier Carlo Padoan.

El plan de Renzi

Con la llegada de más de 28,500 migrantes desde el inicio de este año -un nivel comparable a los de 2014 y 2015-, Italia vuelve a ser la principal puerta de entrada a Europa de los migrantes que atraviesan el Mediterráneo después del cierre de la ruta de los Balcanes y el controvertido acuerdo de la UE con Turquía.

A diferencia de otros años, los migrantes no podrán continuar su ruta hacia el norte de Europa, e Italia tendrá que aplicar el rigor impuesto por la UE para la identificación de los éstos, los cuales no podrán pedir asilo a otros países del viejo continente.

El nuevo proyecto de reforma del sistema de asilo de la UE, que penaliza con una multa de 250,000 euros por cada solicitante de asilo rechazado, no afecta a Italia, ya que la mayoría de los migrantes no provienen de Siria, Irak y Eritrea, las tres principales nacionalidades de los migrantes a los que se les brinda asilo.

Ante la crisis migratoria, Italia propuso a la UE un plan, llamado "Migration Compact", que se centra en ayudar a los países de donde provienen y de cooperar con los de tránsito.

El plan tiene como primer objetivo lograr un acuerdo con Libia parecido al firmado con Turquía.

Para la portavoz en Italia del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, Carlotta Sami, la propuesta de Renzi es positiva, ya que pasa de ver el problema como una emergencia y le da un enfoque más estructurado.

Merkel tendrá el viernes una audiencia privada con el papa Francisco en el Vaticano, antes de que el pontífice reciba en una ceremonia oficial el premio Carlomagno por su "aporte a la unidad europea".

El tema de los migrantes será seguramente clave en el discurso que pronunciará el pontífice argentino al recibir la distinción de manos de la canciller alemana y de los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; del Parlamento europeo, Martin Schulz, y del Consejo de la UE, Donald Tusk, todos galardonados con este premio en ediciones anteriores.

El papa, que por lo general se niega a recibir premios, explicó en febrero que aceptó la distinción para abogar por la "refundación" de Europa, tras los llamamientos lanzados en noviembre del 2014 al Parlamento Europeo para que Europa se convierta de nuevo "en precioso punto de referencia para la humanidad, que mira, defiende y tutela al hombre".

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