•   Toronto, Canadá  |
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  • AFP

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, declaró hoy, tras visitar la ciudad de Fort McMurray, evacuada hace 10 días por un masivo incendio forestal, que es difícil entender la magnitud de la tragedia.

Durante más de una hora Trudeau sobrevoló en un helicóptero militar Fort McMurray, ciudad de algo más de 70.000 habitantes situada en el noroeste del país y centro del sector petrolero de esa nación, para supervisar el daño causado por el incendio.

La ciudad, situada en el noreste de la provincia de Alberta, fue totalmente evacuada en pocas horas el pasado 3 de mayo cuando un incendio forestal iniciado pocos días antes se aproximó con gran rapidez y de forma inesperada a las cercanías de Fort McMurray.

Solo unos 200 bomberos permanecieron en la ciudad para evitar que las llamas destruyesen la infraestructura esencial para el funcionamiento de la ciudad.

Tras más de una semana de trabajo en condiciones extremas, los bomberos evitaron la destrucción de la ciudad por el incendio que ha sido apodado "La bestia" por su magnitud e intensidad, pero alrededor del 10 % de Fort McMurray quedó destruido por el fuego.

La ciudad sigue deshabitada ante el peligro que suponen los rescoldos que todavía existen y las autoridades han advertido que sus habitantes no podrán empezar a regresar en al menos otras dos semanas.

Mientras, el masivo incendio forestal sigue activo y fuera de control aunque alejado de zonas pobladas. De momento, las llamas han consumido más de 250.000 hectáreas de bosque y los bomberos anticipan que el incendio seguirá activo durante varias semanas más.

Al finalizar su gira por Fort McMurray, Trudeau compareció hoy ante los medios de comunicación, más de un centenar de bomberos y personal de equipos de emergencia y declaró: "no creo que los canadienses todavía entiendan lo que ha sucedido".

"Saben que ha habido un incendio y están empezando a oír las maravillosas noticias de que gran parte de la ciudad fue salvada", añadió Trudeau, quien ha recibido críticas por tardar en visitar Fort McMurray.

El primer ministro añadió que lo que ha salvado la ciudad no ha sido la suerte o las condiciones meteorológicas, sino "la extraordinaria respuesta" de los bomberos.

Por su parte, el jefe de bomberos de Fort McMurray, Darb Allen, que durante días fue el rostro que muchos canadienses asociaron con el masivo incendio por sus comparecencias ante las cámaras, agradeció a Trudeau su visita.

"Ahora mismo, los habitantes no están aquí pero hay cientos y cientos de personal de emergencia. Creo que esto les va a animar", declaró Allen.

El primer ministro canadiense también reiteró que Canadá ayudará en la reconstrucción de la ciudad.

"Durante años, Fort McMurray contribuyó mucho al bienestar de Canadá, al crecimiento de nuestra economía. Ahora, esta comunidad necesita ayuda y puedo garantizar que Canadá ayudará a esta comunidad", explicó Trudeau.

El mandatario también se mostró interesado en entender las característica del incendio que, según Allen, se ha comportado de forma inusual.

"He oído que se produjeron situaciones y peculiaridades con este incendio, que nos dan qué pensar a la hora de planear para el futuro", dijo Trudeau al jefe de bomberos.

"Estoy muy interesado no solo en lo que hicimos para superarlo, sino en qué podemos hacer para minimizar los impactos del próximo, porque lo habrá", añadió el primer ministro.

Los meteorólogos han señalado que las inusuales condiciones climatológicas de la región en los últimos meses, temperaturas muy superiores a las normales y escasa o nula precipitación durante el invierno y el principio de la primavera, han permitido el crecimiento del incendio a proporciones descomunales.

Allen también explicó hace varios días que el incendio se comportó de forma nunca antes vista, con rápidos cambios de dirección y una velocidad de progresión de hasta 40 kilómetros por hora.

En los últimos días, comentaristas de prensa y ecologistas han vinculado el incendio y el cambio climático, un controvertido tema especialmente en Fort McMurray, una ciudad creada por la explotación de los yacimientos petrolíferos de las arenas bituminosas.

El anterior Gobierno canadiense, del conservador de Alberta Stephen Harper, sacó a Canadá del Protocolo de Kioto en 2011 para poder explotar sin límites los yacimientos de las arenas bituminosas, vinculó el desarrollo de los yacimientos con el bienestar del país y minimizó el cambio climático y sus efectos.

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