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  • EFE

Los fuertes vientos y las elevadas temperaturas reavivaron hoy el masivo incendio del noroeste de Canadá, que ahora amenaza a algunas de las principales instalaciones petrolíferas del país y ha obligado a evacuar a unos 8.000 trabajadores.

Pocas horas después de que las autoridades canadienses ordenaran la evacuación de 8.000 trabajadores empleados en 19 explotaciones petrolíferas situadas al norte de la ciudad de Fort McMurray, las llamas consumieron hoy un campamento utilizado para albergar a los empleados.

La primera ministra de la provincia de Alberta, Rachel Notley, informó durante una rueda de prensa que las llamas destruyeron hoy el campamento Blacksand Excecutive Lodge, que tenía 665 unidades residenciales para los trabajadores empleados en los yacimientos de arenas bituminosas de la región.

Además de los 8.000 trabajadores evacuados, otros 6.000 considerados esenciales para la operación de las instalaciones petrolíferas fueron transportados al norte de los campamentos.

Las equipos que combaten el incendio, que se inició el 1 de mayo al noroeste de la ciudad de Fort McMurray y que ha obligado ya a la evacuación de casi 100.000 personas, informaron que los fuertes vientos de las últimas horas permitieron a las llamas avanzar a velocidades de hasta 40 metros por minuto.

Los vientos, combinados con las altas temperaturas, han hecho que el ritmo de crecimiento del incendio haya vuelto a dispararse.

Las autoridades explicaron que la superficie quemada por el incendio supera ya los 3.550 kilómetros cuadrados, 700 kilómetros cuadrados más que hace 24 horas.

"Las condiciones meteorológicas están haciendo este trabajo muy difícil", explicó Notley, quien añadió que "los vientos empujarán el fuego más cerca de Suncor y Syncrude (dos de las compañías petroleras), pero esperamos una elevada resistencia en esas dos instalaciones".

Tras la conferencia de prensa de Notley, Suncor informó que el avance de las llamas había forzado a la evacuación de otras dos instalaciones.

Suncor indicó en un comunicado que había transportado el personal esencial para las operaciones hacia el norte y que había iniciado un "apagado escalonado" de las operaciones en su planta central.

La reactivación del incendio coincide con la publicación de un informe que señala que el sector petrolero ha perdido alrededor de 1.000 millones de dólares canadienses (unos 770 millones de dólares estadounidenses) desde que el pasado 3 de mayo se ordenó la evacuación de los más de 80.000 habitantes de Fort McMurray.

Hasta el momento, el incendio había obligado a reducir a la mitad la producción de petróleo de la zona, que contiene en forma de arenas bituminosas una de las mayores reservas de crudo del mundo, por la evacuación preventiva de empleados.

Pero el acercamiento de las llamas a las instalaciones al norte de Fort McMurray agravarán las pérdidas.

Un informe de la Conferencia Empresarial de Canadá dado a conocer hoy señaló que el incendio supondría sólo la pérdida un 0,06 % del producto interior bruto (PIB) canadiense en 2016 si las compañías pueden reanudar la producción total para finales de mayo, lo que ahora parece imposible.

Para añadir más problemas a una situación ya difícil, en la noche del lunes se produjeron dos explosiones en Fort McMurray que destruyeron decenas de casas.

Notley declaró que se está investigando la causa de las explosiones pero que la destrucción de los hogares es prueba de que antes de que se permita el regreso de los más de 80.000 habitantes de Fort McMurray es necesario que la situación sobre el terreno cambie mucho.

Además del riesgo de explosiones e incendios en Fort McMurray, el humo causado por el masivo incendio forestal ha reducido la calidad del aire a niveles que hace imposible respirar en la ciudad.

Notley señaló que este lunes la calidad del aire era de 34 en una escala de 0 a 10 en la que 10 es el peor nivel.

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