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El presidente Barack Obama impuso un tope de 500 mil dólares anuales a los sueldos de los ejecutivos de empresas que reciben fondos de rescate del gobierno federal. Obama expresó que las bonificaciones pagadas a algunos ejecutivos de Wall Street eran vergonzosas y deploró la cultura del egoísmo estrecho de miras y la ganancia a corto plazo.

El presidente estadounidense manifestó que los ciudadanos están disgustados de que se recompense a los ejecutivos por sus fracasos. También, formuló su anuncio en la Casa Blanca junto a su flamante secretario del Tesoro, Timothy Geithner. El presidente comentó que el tope al salario de los ejecutivos era un primer paso, a ser seguido la semana próxima por el anuncio de un nuevo marco de gastos de lo que queda de los 700 mil millones de dólares en el plan de rescate de la industria financiera.

La medida tiene lugar en medio de la indignación nacional por las cuantiosas gratificaciones a los ejecutivos que dirigen compañías que buscan fondos de los contribuyentes para mantenerse a flote. El deseo de límites se vio reforzado por la revelación de que las firmas de Wall Street pagaron más de 18.000 millones de dólares en bonos en el 2008 aun en medio de la depresión económica y el aporte masivo de fondos de los contribuyentes a sus industrias.

Grandes firmas financieras apelaron al pueblo
"Todos debemos responsabilizarnos. Y esto incluye a los ejecutivos de las grandes firmas financieras que apelaron al pueblo estadounidense, sombrero en mano, cuando estuvieron en dificultades, mientras se pagaban a sí mismos sus jugosos bonos acostumbrados. Y como dije la semana pasada, es el colmo de la irresponsabilidad. Es vergonzoso", aseveró el mandatario.

El tope salarial se aplicaría a todas las instituciones que han negociado acuerdos con el Departamento del Tesoro en busca de "asistencia excepcional". Incluyen AIG, Bank of America y Citi. Las firmas que quieran pagar a sus ejecutivos por encima del tope del medio millón de dólares deberán usar acciones que no puedan ser vendidas ni liquidadas hasta devolver los fondos del gobierno.

Las instituciones generalmente saludables tendrían más flexibilidad. También enfrentan el tope de 500.000 dólares si reciben ayuda del gobierno, pero puede eludirse con una plena información pública y una votación no obligatoria de los accionistas. "Esto es Estados Unidos. No menospreciamos el dinero", afirmó el presidente. "Pero lo que disgusta a la gente con toda razón es que los ejecutivos sean recompensados por sus fracasos, especialmente cuando esas recompensas son subsidiadas por los contribuyentes".