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  • AFP

La populista de derecha Keiko Fujimori y el centroderechista Pedro Pablo Kuczynski empataban el domingo en el balotaje por la presidencia del Perú, según sondeos a boca de urna publicados al cierre de la votación, que hacen presagiar una batalla voto a voto por el triunfo.

Kuczynski mantenía una leve ventaja sobre su adversaria, aunque dentro del margen de error. Según la firma Ipsos, el economista obtendría el 50,4% de los votos frente al 49,6% de Fujimori. La encuestadora Gfk otorga 51,2% a Kuczynski y 48,8% a Fujimori. En tanto, la firma CPI da a Fujimori 51,1%, frente a un 48,9% para Kuczynski.

Pese a los ajustados resultados, Fujimori salió sonriente la tarde del domingo a saludar a sus simpatizantes concentrados frente a su centro de operaciones en un hotel de Lima. Los seguidores de Kuczynski, en tanto, aguardaban entre aplausos los resultados oficiales en los exteriores de su local de campaña. En ambos bandos, el ambiente es de fiesta.

Unos 23 millones de peruanos votaron el domingo en calma para elegir al nuevo presidente tras una larga campaña en la que hasta hace unos días la favorita era Fujimori. Sin embargo, en la última semana Kuczynski remontó y amenaza con arrebatarle la victoria.

Los primeros resultados oficiales se conocerán a las 02H00 GMT del lunes, en una contienda en la cual el fujimorismo pugna por volver al poder 16 años después de que el hoy preso padre de la candidata, Alberto Fujimori, huyera a Japón y renunciara por fax a la presidencia poniendo fin a su gobierno represor y corrupto (1990-2000).

En la campaña, más que propuestas ha habido acusaciones entre los candidatos.

A primera hora de este domingo, como es habitual en Perú, los candidatos inauguraron la jornada en torno a un desayuno con sus familiares y colaboradores, televisado.

"Es un día de fiesta y quien debe ganar es el Perú", dijo Fujimori, mientras Kczynski mandó un mensaje a favor de la democracia y abogó por un "gobierno de unidad para el Perú".

Un país dividido 

El electorado está dividido. Fujimori "nos garantiza que combatirá la delincuencia. ¿Quién me garantiza que saliendo de votar no me roben? Kuczynski tira (apoya) más para los millonarios", dijo a la AFP Mauricio Quispe, un jubilado de 67 años, al salir de un centro electoral de Lima.

En tanto Enrique Castillo, un empresario textil, comentó que apoya a Kuczynski porque está convencido de que con él habrá "seguridad y estabilidad" y acudirá la "inversión extranjera", pues "con Keiko hay duda" de que eso suceda.

La llave del resultado la tiene el 5% de electores con voto cambiante, en torno a un millón de personas.

La última semana ha sido aciaga para la candidata, de 41 años, en su segundo intento de ocupar la silla presidencial a partir del 28 de julio próximo, tras perder con el presidente saliente Ollanta Humala en 2011.

Pese a conquistar la mayoría absoluta en el Congreso en la primera vuelta electoral del 10 de abril, Keiko Fujimori sigue suscitando el frontal rechazo de la mitad de los peruanos, que la identifican con la corrupción y las violaciones de los derechos humanos del gobierno de su padre, quien purga una condena de 25 años de cárcel.

Manifestaciones anti Keiko, denuncias de lavado de dinero que salpican a algunos de sus colaboradores y las acusaciones de narcotráfico contra 11 congresistas de su partido frenaron las últimas semanas la tendencia creciente de la candidata.

A ello se suma que la mayor parte de los aspirantes que quedaron excluidos en la primera vuelta le han dado su voto a Kuczynski, incluida la popular líder de izquierda Verónika Mendoza.

"Kuczynski recoge los votos del antifujimorismo", dice a la AFP Luis Benavente, director de la consultora Vox Populi.

Duelo de clases

Keiko Fujimori recaba sus votos entre las clases más humildes, que buscan en ella la reencarnación del gobierno de mano dura de su padre para combatir la delincuencia -la máxima preocupación del 70% de los peruanos- y la generosidad del Estado para resolver problemas básicos como la vivienda.

En cambio, Kuczynski, de 77 años, exministro de Economía y próspero hombre de negocios, recibe el apoyo de la clase media alta urbana y del antifujimorismo.

Además de la inseguridad y el crimen organizado, al próximo presidente le aguardan enormes retos como reducir las profundas desigualdades en este país de 31 millones de personas.

Deberá incorporar a la formalidad el sector informal de la economía que emplea al 70% de los trabajadores, o regular la actividad minera, que representa el 10% del PIB, para satisfacer las demandas sociales de las comunidades andinas y armonizarla con el respeto del medio ambiente.

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