EFE
  •   Berlín, Alemania  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Miles de manifestantes secundaron ayer la convocatoria de unirse en una cadena humana en ciudades como Berlín y Leipzig (este), Hamburgo (norte) y Múnich (sur), bajo la consigna de que un país como Alemania debe ser capaz de compartir su riqueza y seguir acogiendo refugiados.        

La iniciativa, que arrancó el sábado con unos 4,000 participantes en Bochum (oeste), ciudad de la cuenca del Ruhr, en el antiguo corazón minero alemán, se extendió el domingo por varios puntos del país, a modo de llamada unitaria a la solidaridad.        

El lema común era "Manos unidas contra el racismo" y secundaron la convocatoria formaciones izquierdistas y ecologistas, colectivos de inmigrantes y asociaciones musulmanas, así como varias ONG y organizaciones cívicas. En Múnich se juntaron unas 5,000 personas en un trazado de varios kilómetros que recorrió albergues de refugiados, mezquitas, sinagogas y centros culturales interreligiosos de distintos puntos de su centro urbano.        

En Berlín se estima que participaron en la iniciativa unas 8,000 personas, que marcharon desde el barrio multiétnico de Kreuzberg en dirección al centro de la ciudad para unirse al final de la concentración hasta formar una cadena. 

Peticiones de asilo 

La canciller alemana "(Angela) Merkel dio la señal acertada al afirmar que Alemania está en disposición de acoger los refugiados que llegaban. Luego las cosas se torcieron en su contra, pero tenía razón", comentaba Heike Knopf, una de las participantes en la cadena humana berlinesa.  

Esta ciudadana aludía a las tensiones sociales desatadas el año pasado, cuando el país recibió 1.1 millones de peticionarios de asilo, lo que generó fuertes presiones sobre la canciller, inclusive procedentes de sus filas gubernamentales.   "Un millón o cinco millones, qué más da. Este país tiene riqueza y bienestar suficiente para acogerlos", insistía Knopf, desde el punto de arranque de la cadena berlinesa, a la que acudió con varios amigos, todos ellos con emblemas, cintas y camisetas solidarios.  Ahí habían confluido berlineses, turistas y otros visitantes, más algunos grupos de refugiados, de toda edad, origen y condición, desde de adolescentes a jubilados.  

"Estamos aquí en señal de solidaridad contra el racismo", decía una muchacha de 17 años, sentada en la hierba junto a otras chicas de su edad, en una frase casi miméticas a la que repetía, a escasa distancia, otro participante, sobre los 50 años. 

"Hay que alzar la voz contra la xenofobia. O para cuando queramos reaccionar será demasiado tarde", apuntaba este, en alusión al surgimiento de formaciones ultraderechistas en toda Europa y al ascenso, en paralelo, de los ataques a centros de refugiados y agresiones xenófobas registrados desde 2015. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus