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Tres latinoamericanos, dos mujeres y un hombre, fueron brutalmente asesinados, informó este jueves la policía, en un bufete de abogados de Madrid perteneciente al peruano Víctor Joel Salas Coveñas, en lo que podría ser un ajuste de cuentas o una venganza.

A última hora de la tarde del miércoles, los servicios de emergencia fueron alertados de un incendio en un despacho de abogados en Usera, barrio de fuerte inmigración latinoamericana y asiática en el sur de la capital.

"Cuando llegan los bomberos y sofocan el fuego se dan cuenta de que hay tres cadáveres que no eran víctimas del incendio, sino que habían fallecido momentos antes por una muerte violenta", explicó a la AFP una portavoz de la policía madrileña.

"Una mujer estaba degollada, la otra mujer había muerto víctima de fuertes golpes en la cabeza y el varón tenía un hachazo en la cabeza", precisó.

El local, situado en el número 40 de la calle Marcelo Usera, estaba repleto de papeles quemados.

Según la misma fuente, "eran latinoamericanos los tres pero no se sabe concretamente de qué país" dado que iban indocumentados cuando fueron hallados. La fuente no precisó en que basaba su afirmación sobre el origen latinoamericano de las víctimas.

"El hombre ronda los 40 años y ellas estaban entre los 30 o 35 años", añadió. La prensa española afirmó que se trataba de dos cubanas y un ecuatoriano sin precisar su identidad.

Aparentemente eran dos empleadas y un cliente del bufete, "que tramitaba temas de extranjería y altas de seguridad social para negocios de la zona", precisó la portavoz policial.

En la entrada del edificio de apartamentos, en un barrio popular que este jueves por la mañana bullía de actividad comercial, una placa junto a la puerta de cristal con barrotes negros anunciaba: "Víctor Joel Salas Coveñas, Abogado".

Bajo la sombra de la muerte

Pese a que la prensa española lo presentaba como un exfiscal peruano que llevó en su país casos de secuestros y tráfico de drogas, en Perú se lo conoce como exasistente judicial de una magistrada a la que él mismo acusó de vínculos con el narcotráfico y que fue expulsada del cargo.

Ajuste de cuentas o venganza, "los investigadores no han descartado todavía cualquier posibilidad", afirmó la portavoz de la policía madrileña. "Hipótesis se barajan todas", añadió.

Salas había denunciado en 2005 a su jefa, la jueza Ana Espinoza, de tratar de favorecer a un narcotraficante israelí preso en Perú. Según Salas, su jefa era amiga de la empresaria Miriam Fefer, también vinculada al narco, y quien fue asesinada en 2006 por un sicario. Según dijo Salas a un diario peruano en el 2008, su intervención en el caso le valió ser blanco de amenazas.

En sus pesquisas, la policía encontró en casa de Fefer una foto de Salas, que estaba siendo sometida a un ritual de magia negra, junto a la de una procuradora antidrogas. El abogado aseguró que lo hicieron a modo de venganza por haber denunciado el caso.

Salas viajó a Madrid para radicarse en 2008. Ese año le dijo al diario El Comercio de Perú que estaba "preocupado por su familia, que se había visto obligada a pedir garantías".

Madrid ha vivido en los últimos meses varios episodios que afectaron a latinoamericanos.

Dos colombianos fueron tiroteados la noche del 11 de marzo en el norte de la capital cuando se encontraban en el interior de una peluquería cerrada al público. Varios hombres irrumpieron en el local y dispararon contra ellos, matando a uno e hiriendo al otro de gravedad.

Una semana antes, un adolescente había muerto apuñalado cerca de la céntrica Puerta del Sol en una multitudinaria pelea entre bandas latinas.

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