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  • EFE

La tensión racial por los últimos casos de violencia policial contra los negros continúa hoy, tras más de 300 detenciones en protestas durante el fin de semana en EE.UU., mientras el presidente, Barack Obama, se prepara para visitar este martes Dallas, escenario de la matanza de cinco policías.

Obama, que acortó su viaje a España por la masacre, se preparaba hoy para viajar a Dallas, donde participará en el homenaje a los cinco agentes muertos junto a su esposa, Michelle; el vicepresidente Joe Biden y el expresidente estadounidense George W. Bush.

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, señaló que el presidente se unió esta mañana a la reunión organizada por Biden con representantes de las fuerzas de seguridad estadounidenses en un encuentro que tenía como objetivo fortalecer "la confianza" con las comunidades" y recalcar "el complicado trabajo diario de los agentes".

"La pasada semana fue una semana dura para nuestro país", subrayó Earnest en su rueda de prensa diaria, y agregó que el Gobierno quiere "asegurar que los derechos de todos los ciudadanos son protegidos, y a la vez que los de los agentes policiales que tienen un trabajo muy peligroso también sean protegidos".

Obama, que tenía previsto regresar de España originalmente esta noche, ofrecerá un discurso en el funeral por los cinco agentes caídos, confirmó su portavoz.

Las tensiones, no obstante, prosiguieron en el país, con más de 300 detenciones a lo largo del fin de semana pese a los continuados llamados a la calma.

Anoche, en Baton Rouge (Luisiana), 52 personas fueron arrestadas en una nueva jornada de protestas contra la violencia policial debido a la muerte a manos de la policía de un vecino negro de la ciudad en un incidente el pasado martes.

En paralelo, en diferentes ciudades del país se sucedieron manifestaciones similares tras la convulsa semana vivida con los casos de Baton Rouge y Minesota, donde otro afroamericano falleció por los disparos de un policía, y la matanza de Dallas (Texas) del jueves pasado.

En la ciudad tejana, que aún lucha por retornar a la normalidad, el jefe de policía, David Brown, actualizó el número de víctimas a 16, de las que cinco son los policías fallecidos, nueve agentes heridos (en vez de los siete mencionados hasta ahora) y dos civiles que resultaron heridos cuando Micah Xavier Johnson, que también murió, abrió fuego.

"No seas parte del problema. Estamos contratando. Sal de la marcha de protesta y presenta tu solicitud. Te pondremos en tu barrio", dijo en rueda de prensa Brown, policía afroamericano y quien se ha convertido en el icónico rostro de la respuesta a la matanza, al defender la importancia del respeto a la labor de los agentes.

Johnson, un exsoldado negro de 25 años, mató a cinco policías durante una marcha contra la violencia policial en el centro de Dallas y aseguró en su enfrentamiento posterior con la policía antes de ser abatido su intención de matar "policías blancos".

La matanza de Dallas, en la que murió el mayor número de fuerzas de seguridad estadounidenses desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha impregnado también la campaña electoral, y el virtual candidato republicano a la Presidencia, Donald Trump, centró un acto electoral en Virginia en la inseguridad en el país.

"No solo soy el candidato de la ley y el orden, también soy el candidato de la compasión. Créanlo. Pero no puedes tener verdadera compasión sin proporcionar seguridad. Vamos a hacer que Estados Unidos sea seguro de nuevo", afirmó Trump en un encuentro con veteranos de guerra en Virginia Beach (Virginia)

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