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Hillary Clinton, la primera mujer candidata de un gran partido a la presidencia de Estados Unidos, no deja a nadie indiferente, ni siquiera en la izquierda política del país.

Tres militantes demócratas expresan su opinión sobre la mujer más célebre en la política de Estados Unidos.

Dyana, convencida

Dyana Forester, de 36 años, estaba en el bando de Barack Obama en las primarias de 2008, y le llevó tiempo unirse al de Hillary Clinton.

Sin embargo, este año se convirtió en delegada por Washington para representar a Hillary en la convención demócrata de Filadelfia, rechazando el enfoque idealista del excandidato Bernie Sanders.

Clinton "es inteligente, ve siempre los dos lados de un problema e intenta encontrar un equilibrio", asegura Dyana desde esta ciudad de la costa atlántica estadounidense.

Los compromisos ideológicos que denuncian los detractores de Clinton son para Dyana, por el contrario, la prueba del pragmatismo de la candidata a la Casa Blanca.

"Barnie tiene buenos valores, pero ¿qué podría conseguir frente a los republicanos? Necesitamos a una presidenta que pueda hacer que las cosas se muevan y alcanzar compromisos", insiste.

Esta militante sindicalista negra destaca la experiencia de Hillary Clinron, quien fue primera dama, senadora, y jefa de la democracia estadounidense.

Paula, asqueada

La izquierda de la izquierda lee el mismo CV, pero llega a una conclusión contraria.

Para Paula Iasella, de 61 años, la longevidad política de Hillary Clinton es un indicio de su desviación. Esta mujer que vende abrigos para perros en internet, es partidaria hasta los huesos de Bernie Sanders.

"Preparan a Hillary desde hace años", dice en referencia a los altos mandos del partido, y mientras exhibe un cartel casero con la efigie de Bernie.

Preguntada sobre si cree que Hillary Clinton tiene alguna cualidad, responde: "Realmente no. Se supone que ha hecho cosas buenas por los derechos de las mujeres, pero al mismo tiempo ha aceptado dinero de todos esos países de Oriente Medio que no respetan los derechos de las mujeres", asegura Paula en referencia a los donativos de países a la fundación caritativa Clinton.

Como muchos irreductibles de Sanders, Paula se burla de las consecuencias de que Donald Trump sea elegido presidente en noviembre. "A veces, hay que separar la paja del trigo para volver a empezar de cero", dice sobre el Partido Demócrata.

"Lo siento por la comunidad internacional", sentencia.

Patricia, admiradora

Hillary Clinton puede apoyarse desde hace decenios en una base de admiradores incondicionales, como Patricia Acosta, delegada de California que acudió a Filadelfia.

Patricia recuerda haber visto a Hillary Clinton cuando hacía campaña por su marido en Los Ángeles en 1992. "Enseguida me di cuenta de que sería una líder y que era capaz de llegar a ser presidenta de Estados Unidos", cuenta Patricia, de 50 años.

También recuerda su compromiso en el ámbito de la educación cuando era primera dama de Arkansas (Bill era el gobernador del estado), en la década de 1980.

Según esta admiradora, la Hillary Clinton de 2016 es una versión refinada de la de 1992, pues ha aprendido las lecciones de las múltiples pruebas que le ha puesto su carrera pública, ya sea durante su etapa como primera dama, como secretaria de Estado o como senadora.

"Se ha convertido en una verdadera profesional de nuestro sistema de gobierno", considera Patricia. Y eso es un elogio.

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