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La oposición venezolana salió este miércoles a las calles para exigir al poder electoral que active el referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, cuyo gobierno busca anularla como actor político para evitar que avance el proceso.

"Revocatorio ya", gritaban seguidores de la oposición que se reunieron en dos sectores del este de Caracas para intentar marchar hacia la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE), donde dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) pretenden entregar una carta con su petición.

Barricadas y efectivos antimotines de la policía civil y militarizada bloqueaban algunas vías para impedir el avance de la manifestación. Las autoridades del CNE advirtieron el martes que pararán el proceso si hay violencia y que no permitirán "presiones".

La MUD convocó la movilización para reclamar al CNE, al que acusa de servir al gobierno, que fije la fecha de recolección de cuatro millones de firmas, necesarias para convocar el referendo.

Pero el CNE ni siquiera ha anunciado si se puede pasar a esa segunda etapa del largo proceso. El martes, la oposición quedó esperando que el órgano comicial le confirmara que reunió las 200.000 rúbricas que son requisito inicial para activar el referendo y cumplir la primera fase.

A última hora, el CNE anunció que será el lunes próximo cuando analizará la validez de las firmas, sin aclarar si se pronunciará ese día sobre la activación de la consulta.

"Como el gobierno está desesperado, le teme a la consulta popular, utilizará todos los ardides" para evitar el referendo, afirmó el jefe del Parlamento -de mayoría opositora-, Henry Ramos Allup, quien encabeza una concentración en La Florida, también en el este.

El tiempo vale oro

La tensión subió el martes cuando el chavismo pidió al CNE anular la inscripción de la MUD como partido político, alegando que cometió un "fraude gigantesco" en la recolección de las 200.000 firmas.

"A nosotros no nos extraña nada de lo que hagan", aseguró Ramos, al señalar que la MUD no es un "parapeto" sino que representa a un sector de la población que exige su derecho al referendo.

Para algunos analistas, la petición es improcedente, pero reconocen que podría retrasar el proceso, ya de por sí con los tiempos muy ajustados para que el referendo sea este año.

La MUD busca que la consulta se haga antes del 10 de enero de 2017, pues si Maduro pierde en ese momento habrá elecciones. Pero si ocurre después de esa fecha, y es revocado, los dos años de mandato que le faltarían los completará su vicepresidente.

"El argumento para ilegalizar a la MUD no tiene sustento práctico, pero como estrategia para demorar el proceso puede servirle al chavismo, los lapsos empiezan a cerrarse de forma peligrosa", comentó a la AFP Eugenio Martínez, experto en asuntos electorales.

En su carrera contrarreloj, la MUD debe lograr que el CNE fije pronto la fecha para recoger -en tres días- las cuatro millones de firmas, pues luego el CNE se tomará 15 días hábiles para contabilizarlas y tres meses más para organizar la consulta.

Para el constitucionalista José Ignacio Hernández la petición oficialista de ilegalizar a la MUD "jurídicamente no tiene mucho sentido". "Será un pote de humo o un golpe más duro al referendo", afirmó.

El analista Luis Vicente León dijo a la AFP que la solicitud del chavismo es "totalmente destemplada e insólita", y que luce "como un distractor y un mensaje más para los propios cuadros internos".

Una olla de presión

Para revocar a Maduro se necesita más de los 7,5 millones de sufragios con los que fue elegido en 2013. Según la firma Venebarómetro, 73,4% de los venezolanos reprueba su gestión y 64% de los electores votaría por sacarlo del poder.

"Estoy dispuesta a revocar a este presidente. No tenemos comida y pasamos muchas necesidades", dijo Tania Pérez, un ama de casa que asistió a la concentración opositora.

Casi a diario ha habido protestas por falta de comida en los últimos meses. La escasez de alimentos y medicinas es del 80%, y la inflación fue de 180,9% en 2015, proyectada por el FMI en 720% para 2016.

"Venezuela es una olla de presión, un volcán y el gobierno no hace nada. Dependemos del derecho al voto para acabar con este caos", manifestó el diputado opositor Julio Borges.

En esta fuerte pugna por el referendo y la crispación popular, los analistas estiman que la salida está en la presión y la negociación.

"Que el revocatorio se haga antes de diciembre es un tema eminentemente de voluntad política del gobierno, y eso va pasar sin duda alguna por presión nacional e internacional", opinó Martínez.

Una comisión de expresidentes extranjeros impulsa conversaciones entre gobierno y oposición, pero el referendo sigue siendo el escollo para llevarlas adelante.

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