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Los bombardeos se han intensificado en la provincia septentrional siria de Idleb, después de que un helicóptero ruso fuera derribado en las inmediaciones de la población de Saraqeb, informó ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Aviones de guerra de origen desconocido han bombardeado áreas al sur de Saraqeb y otras partes del este de Idleb.

Con este ataque ya son 18 los militares rusos muertos en ese país desde la intervención rusa, comenzada el 30 de septiembre de 2015 para apoyar a su aliado, el presidente sirio Bashar Al Asad.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), el helicóptero fue alcanzado cuando se encontraba al borde de la frontera administrativa entre Idleb y Alepo.

Ataques similares se han registrado en los pueblos de Al Baraguiza, Al Yadida, Tuil al Halib, Ras al Ain y Tel Tucan, también en la mitad oriental de la provincia.

El Observatorio agregó que los efectivos gubernamentales sirios han bombardeado la población de Nayia y zonas agrícolas en la periferia de la ciudad de Jan Shijun, en el sur de Idleb.

El Kremlin dio por muertos a los cinco tripulantes del helicóptero Mi-8 derribado ayer en Idleb cuando regresaba a su base tras llevar ayuda humanitaria a la ciudad de Alepo.

"Los que iban a bordo, según la información que nos llega del Ministerio de Defensa, han muerto, murieron heroicamente, ya que intentaron desviar el aparato para minimizar las bajas en tierra", dijo Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.

Activistas sirios publicaron en la red social Twitter un vídeo en el que se ven dos supuestos cadáveres pisoteados por dos hombres y los restos del aparato, que quedó completamente calcinado en una zona desértica de Idleb.

Por el momento, ninguna facción armada ha reivindicado el derribo del helicóptero.

Casi toda la provincia de Idleb está en manos del Frente de la Conquista del Levante (antiguo Frente al Nusra) y de otras facciones aliadas como el Movimiento Islámico de los Libres de Sham.

Alepo, antigua capital económica de Siria, está dividida desde 2012 en un sector en manos de los rebeldes, en el este, y una zona controlada por el régimen, en el oeste.

En las últimas semanas, las fuerzas de Al Asad cortaron la única carretera de suministro de los rebeldes, lo que hace temer una grave crisis humanitaria para los 250,000 residentes de las zonas rebeldes.

Según una fuente militar siria, unos 5,000 combatientes prorrégimen participaron en los combates de la provincia de Alepo, la mitad de ellos, en la ciudad.

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