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El Gobierno del presidente interino de Brasil, Michel Temer, recibió con "alegría" la decisión del Senado de avanzar hacia la fase final del proceso de destitución de la mandataria suspendida, Dilma Rousseff, dijo ayer una fuente oficial.

"El presidente tenía la expectativa de que el Senado continuara tributando confianza a su proyecto de Gobierno" y "hemos visto un número grande de senadores que votaron a favor de su permanencia, lo cual es recibido con alegría", declaró a periodistas el ministro de la presidencia, Eliseu Padilha.

En una sesión que comenzó este martes y concluyó en la madrugada del miércoles, el pleno del Senado aprobó por 59 votos a favor y 21 en contra un informe que recomienda la destitución de Rousseff, sustituida por Temer desde el pasado 12 de mayo, cuando se instauró el juicio político y fue suspendida de sus funciones.

El proceso pasará ahora a su última fase, que será otra votación en el Senado, en el que sus 81 miembros decidirán si finalmente la mandataria es destituida, para lo cual será necesaria una mayoría calificada de 54 votos (dos tercios), superada con cierta holgura esta madrugada.

Si Rousseff fuera destituida, Temer completará el mandato que concluye el 1 de enero de 2019, pero si fuera absuelta, recuperaría el poder y el ahora mandatario interino debería volver a ocupar la vicepresidencia.

La fecha para esa última sesión será fijada en los próximos días por la Corte Suprema, que deberá convocarla para fines de este mismo mes.

Según Padilha, el presidente del Senado, Renán Calheiros, tiene la intención de que esa fase, que puede durar entre tres y cinco días, comience el 25 de agosto, aunque la última palabra sobre la fecha la tendrá la Corte Suprema.

Buscan a OEA

La presidenta brasileña, Rousseff, suspendida de sus funciones, apeló ayer a la OEA en un intento de suspender el proceso que le puede costar el cargo, mientras aguarda que se fije la fecha definitiva del juicio aprobado por el Senado.

La demanda fue presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff, el cual explicó que la mandataria aparece entre los firmantes en calidad de "víctima" de un proceso "ilegal".

Los diputados Paulo Pimenta y Paulo Teixeira, ambos del PT, explicaron que la demanda ha sido preparada por juristas brasileños y argentinos y exigen a ese organismo de la OEA una medida cautelar que "suspenda" el juicio político, hacia el que el Senado ha dado un nuevo y casi definitivo paso.

Senado con espíritu deportivo

DISCURSOS • Con los Juegos Olímpicos de Río capturando la atención de los brasileños, la sesión desbordó de metáforas deportivas, como pedidos de "fair play", llamados a "no enfriar el partido" y una clara conciencia del momento: "Los ojos del mundo están sobre Brasil", dijo el senador Eduardo Amorim, del Partido Social Cristiano.

Aún resonaban los discursos cuando la leyenda de la natación mundial Michael Phelps ganó dos medallas de oro y subió su colección personal a 21 preseas.

Mientras tanto, Temer, de 75 años, busca asegurarse la presidencia hasta el 31 de diciembre del 2018, cuando debía terminar el mandato de Rousseff.

Llamado "presidente en ejercicio" o "presidente interino", pidió acelerar el impeachment porque la gente "necesita saber quién es el presidente" y planea ir a la cumbre del G20 en China en septiembre liberado de adjetivos.

El Gobierno de Rousseff se astilló rápidamente por la recesión y las acusaciones de corrupción, que sobre todo desgastaron la figura de Lula, el talismán del PT. Recluida en la residencia presidencial, prepara la publicación de una carta donde se comprometerá a convocar un plebiscito para adelantar las elecciones.

Si pierde el poder, se convertirá en el segundo presidente en caer a manos del Congreso en 24 años. El anterior fue el hoy senador Fernando Collor, que votó por destituirla.

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