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En su cumpleaños 90, el expresidente Fidel Castro recordó a Estados Unidos, su histórico adversario, mientras Cuba le rinde homenaje este sábado inmersa en cambios difícilmente imaginables durante el medio siglo que él gobernó la isla.

Sin aparecer en público, Castro escribió el artículo "El cumpleaños", divulgado por la prensa estatal, en el que agradece los saludos, repasa su infancia y la revolución que lideró hace 57 años.

Al mismo tiempo vuelve sobre sus obsesiones: el riesgo nuclear, la sobrepoblación mundial, la preservación de la paz y Estados Unidos.

El gobierno de su hermano Raúl, que restableció lazos diplomáticos con Washington en 2015 y lleva a cabo una cautelosa apertura económica, no ha anunciado ningún gran acto por el aniversario de Fidel, pero el presidente venezolano, Nicolás Maduro, está en la isla para saludarlo.

El nonagenario líder está apartado del poder hace diez años, debido a una enfermedad que lo obligó a delegar sus funciones en Raúl Castro, cinco años menor.

Fidel, que según la inteligencia cubana enfrentó 634 complots de asesinato, afirmó que "casi reía con los planes maquiavélicos de los presidentes de Estados Unidos" y criticó la falta de "altura" del discurso de Barack Obama en el viaje a Japón en mayo.

"Le faltaron palabras para excusarse por la matanza de cientos de miles de personas en Hiroshima, a pesar de que conocía los efectos de la bomba" nuclear, señaló. Obama estuvo en esa ciudad dos meses después de visitar La Habana.

Entretanto, conciertos y exposiciones fotográficas, literarias y pictóricas, además de un sinnúmero de carteles con su imagen, celebran en Cuba las nueve décadas de uno de los hombres más influyentes y controvertidos del mundo en el último siglo.

Miriam Quintana, una jubilada de 73 años, recibió como un regalo el texto de Fidel. "Estoy muy contenta (...) después de todo lo que el pasó con su enfermedad, que tenga la capacidad de reflexión, de pensar y de hablar".

Gobernantes como el ruso Vladimir Putin, el chino Xi Jinping o el boliviano Evo Morales destacaron en la fecha su legado. "En Rusia usted goza de un gran respeto como hombre de Estado destacado que dedicó toda su vida al servicio del pueblo de Cuba", escribió Putin en un telegrama.

No todos celebran

Fidel Castro instauró un régimen socialista de partido único criticado por violaciones de derechos humanos, que dio salud y educación gratis a millones de isleños.

En los últimos años la vejez y las secuelas que le dejó una severa crisis intestinal lo han diezmado.

La última vez que apareció en público fue el 19 de abril en la clausura del Congreso del Partido Comunista Cubano. Entonces, Fidel, con voz trémula, llamó a los cubanos a mantener el rumbo socialista y evocó su muerte: "Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno".

Pero no todos lo veneran en su vejez.

"No sé si se le podrá desear un buen cumpleaños", señala a la AFP la disidente Marta Beatriz Roque, de 71 años, que fue encarcelada bajo el gobierno del exmandatario y quien ahora está libertad condicional.

Para Roque, Fidel es el "caos, la falta de solución" a los problemas económicos y el "control de la vida de todas las personas en el país".

Influencia indirecta

Aun cuando ya no está al frente de la isla de 11,3 millones de habitantes, Fidel ejerce "una influencia indirecta a través de algunas figuras del régimen, que están incómodas con las reformas que ha hecho Raúl", dijo a la AFP Kevin Casas-Zamora, consultor internacional y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Oxford.

Su sola presencia física -agrega- actúa como "un dique de las reformas económicas y políticas más agresivas".

Fidel ya no manda como antes, pero Cuba tampoco es el país que moldeó desde el triunfo de la revolución en 1959.

Sin renegar del socialismo, su hermano Raúl está flexibilizando el sistema de corte soviético dando mayor apertura al trabajo privado y a la inversión extranjera, y terminó con las restricciones de viajes y de compraventa de casas y vehículos.

Pero, sobre todo, reanudó el diálogo con Estados Unidos, pese a lo cual continúa vigente el embargo económico impuesto en 1962. Fidel Castro nunca se opuso al acercamiento, pero tampoco ha cedido en sus críticas.

"Para la mayoría de latinoamericanos, Fidel Castro representa la heroica resistencia a la hegemonía y control de Estados Unidos", comenta Peter Hakim, analista del centro de pensamiento Diálogo Interamericano.

Sin embargo, agrega, "no creo que se mantenga como un héroe por mucho tiempo más (...) y sospecho que será visto como un hombre que fue capaz de imponer su voluntad a los cubanos", opina.

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