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Un grupo de madres centroamericanas retomó esta semana su huelga de hambre en un centro de detención para familias indocumentadas en Pensilvania (EE.UU.) con el fin de reclamar al Gobierno su puesta en libertad, indicó ayer a Efe la directora ejecutiva de la ONG Juntos, Erika Almiron.

Las 22 mujeres, retenidas en el centro de detención del condado de Berks (Pensilvania), decidieron el lunes retomar la protesta que habían interrumpido el pasado 24 de agosto después de más de dos semanas en huelga de hambre, detalló Almidon.

Entonces, decidieron detener el ayuno al ser informadas de que se les apartaría de sus hijos si se encontraban en situación de debilidad y, al no contar con sus hijos menores, podrían ser trasladadas desde el centro familiar de Berks a unas instalaciones exclusivas para adultos. Las madres se dieron siete días para ser puestas en libertad o reanudar la huelga de hambre si no se atendían sus peticiones.

"Como resultado del silencio y la falta de acción por parte del Gobierno federal, hemos reanudado la huelga. Una vez más, somos un total de 22 madres en esta huelga de hambre", resaltaron las mujeres centroamericanas en un comunicado dirigido al presidente, Barack Obama, y a la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.

En la nota, difundida por la ONG Juntos, las madres aseguran que no tomarán ningún alimento, pero sí beberán líquidos para "preservar suficiente energía y salud" para seguir luchando por su puesta en libertad y para velar por sus hijos, quienes no son parte de la protesta.

Piden asilo

Parte de las madres que se han declarado en huelga formularon una petición de asilo que fue rechazada esta semana por la Corte de apelaciones del Tercer circuito, con sede en Filadelfia (Pensilvania) y que argumentó que "no son creíbles" los temores que las mujeres argumentan para evitar volver a sus países de origen.

No obstante, las mujeres, originarias de Guatemala, Honduras y El Salvador, han asegurado que van a recurrir la sentencia.

Según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en EE.UU. hay tres centros de detención para familias de inmigrantes sin papeles: Berks (Pensilvania), Karnes City y Dilley, ambos en Texas.

En Berks, actualmente hay internadas 69 personas (la capacidad es de 96); en Karnes City, con capacidad para 532 personas, hay 556 internos, y en Dilley permanecen 1,437 personas, aunque hay espacio para 2,400, según datos del ICE facilitados  a Efe.

Muchas de las familias que permanecen internas en estos tres centros provienen de Centroamérica, origen de una oleada migratoria iniciada en 2014 que sobrepasó a las autoridades estadounidenses, que tuvieron que lidiar con mujeres y niños, así como con menores que cruzaban en solitario la frontera entre EE.UU. y México.

Además de estos centros para familias, el ICE mantiene internos a inmigrantes adultos en 167 instalaciones.

Estas instalaciones suelen ser cárceles de varios condados del país, como el condado de Orange (Florida) o el de Montgomery (Misuri), aunque también hay instalaciones de detención específicas para inmigrantes indocumentados adultos como el centro de Río Grande, en Laredo (sur de Texas), uno de los puntos por donde cruzan más personas la frontera.

EE.UU. teme repunte de la migración

La directora del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por su nombre en inglés), Sarah Saldaña, alertó ayer de un repunte de la migración procedente de Centroamérica e insistió en que las autoridades norteamericanas extremarán las deportaciones de los llegados en 2014.

Entre el 1 de octubre de 2015 y agosto de 2016, un total de 29,289 guatemaltecos han sido deportados, un cifra ligeramente inferior a la del anterior periodo, cuando lo fueron 30,807.

Pese a este ligero descenso, en los últimos meses las autoridades estadounidenses han detectado un cambio en el "patrón" comparado con años anteriores, cuando la llegada de migrantes se reducía con la llegada de los meses de verano.

Así lo remarcó Saldaña, quien alertó que las cifras de migrantes podrían acercarse a las de 2014, cuando una ola de indocumentados, en especial niños no acompañados, causó una crisis humanitaria.

De hecho, hace escasos días, un grupo de 1,500 migrantes, en su mayoría centroamericanos, trataron de cruzar la frontera por Texas. En el año fiscal 2015, México repatrió a 166,000 centroamericanos, entre ellos a unos 30,000 niños y adolescentes, mientras que EE.UU. deportó a más de 75,000.

Para hacer frente a la violencia y falta de oportunidades que provoca la inmigración, el pasado febrero, el presidente de EE.UU., Barack Obama, solicitó al Congreso una partida de 750 millones de dólares de ayuda a Centroamérica dentro del presupuesto de 50,100 millones para el año fiscal 2017. 

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