•   Hangzhou, China  |
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  • EFE

El presidente de Brasil, Michel Temer, se estrenó hoy en la cumbre del G20 de Hangzhou (China) como jefe del Estado ya confirmado, tras concluir esta semana el proceso de destitución de Dilma Roussef, y calificó esta cita de "encuentro productivo", a pesar de críticas desde fuera de China.

En la ciudad oriental de Hangzhou, los homólogos de Temer han evitado valorar la espinosa situación política de Brasil, aunque ayer su anfitrión, el presidente chino Xi Jinping, le felicitó por la "fantástica y exitosa" celebración de los Juegos Olímpicos y por su estreno como líder de su país en una cumbre del G20.

"Me pareció que fue muy productivo el encuentro desde todos los ángulos", dijo hoy Temer sobre la cumbre a la prensa, sobre todo "desde el punto de vista del reconocimiento y de los homenajes a Brasil, que ninguno (de los participantes) se cansa de hacer", comentó.

"Cada vez que yo llegaba a alguna sala conversando (con alguien), los homenajes (alabanzas) a Brasil eran muchos", aseguró sobre sus encuentros informales de hoy en la apertura de la cumbre, en los que intercambió palabras con Mariano Rajoy (España), Matteo Renzi (Italia) y Shinzo Abe (Japón), con quienes se reunirá mañana.

El país sudamericano tiene ya "una buena presencia internacional, que fue una vez más consolidada en los encuentros" de la cumbre, indicó Temer, cuyo Ejecutivo lleva meses reiterando su convicción de que este G20 reflejaría que su toma de las riendas de Brasilia supone el regreso de la estabilidad y la credibilidad del país.

Su Gobierno, acogido con diplomacia por sus pares en el G20 y en el grupo de los BRICS -que también se reunió esta mañana en Hangzhou-, recibió críticas, incluso, desde el Vaticano.

El papa Francisco pidió ayer a los católicos que rezasen para que Dios ayude "a todo Brasil y a todo el pueblo brasileño, en este momento triste", durante un acto en los jardines vaticanos.

Temer, que evitó contradecir directamente al papa, dijo, con ironía, que el papa nunca se equivoca, y opinó que, aunque hablase de un "momento triste", en su opinión, cuando se vean el resultado de sus políticas, "creo que la alegría se formará poco a poco".

"Yo he declarado: 'vamos a pacificar el país" y yo creo que eso es lo que el papa está pidiendo" con sus declaraciones de ayer, aseguró Temer.

Entretanto, su ministro de Exteriores, José Serra, criticó en declaraciones a los periodistas que en el G20 todos los participantes hablen de luchar contra el proteccionismo y fomentar el libre mercado, cuando no todos se caracterizan por "predicar con el ejemplo".

Mientras Temer confirmó que la vocación aperturista y privatizadora de su Ejecutivo se mantiene en sus planes, a pesar de que se haya hablado menos de eso en los últimos días, mientras Serra negó que la suya sea una economía cerrada o con tendencias proteccionistas.

"Yo no me opongo a que abramos más nuestra economía, pero de lo que estoy a favor es de la reciprocidad", explicó, pues "el comercio tiene que ser eso", así que, en su opinión, "liberalización, sí, pero siempre que sea recíproca". 

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