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Un kamikaze talibán que detonó una carga explosiva en una mezquita a la hora de la oración del viernes dejó al menos 23 muertos en una zona tribal del noroeste de Pakistán, cercana a la frontera con Afganistán.

"Al menos 23 personas murieron y otras 30 quedaron heridas", dijo Naveed Akbar, un alto cargo de la autoridad tribal de la zona.

El atentado se produjo en Butmaina, en el distrito tribal de Mohmand, una zona fronteriza con Afganistán donde el ejército combate a los talibanes.

El atacante se acercó a los fieles que acudieron al templo para el rezo del viernes y se hizo estallar en la entrada.

Entre las víctimas había cuatro niños de corta edad, dijo Akbar, que informó que en la zona se estableció un toque de queda.

Otra autoridad local confirmó el balance.

Shireen Zada, un residente del barrio que reza en otra mezquita cercana dijo que escuchó la explosión cuando se dirigía a su hogar.

"Me apresuré al lugar y cuando entré vi que en la entrada había sangre y restos humanos por todos lados y gente que gritaba", contó a la AFP.

"Traje mi camioneta, puse ahí a tres heridos y los llevé al hospital en Jar", dijo, en referencia al pueblo contiguo.

'Cobardes'

El ataque fue condenado por el primer ministro Nawaz Sharif en un comunicado de su oficina, en el que asegura que "los cobardes atentados de los terroristas no doblegarán la determinación del gobierno en eliminar el terrorismo".

El grupo talibán Jamaat-ul-Ahrar (JuA) se responsabilizó del atentado, y aseguró que era una respuesta a la muerte de 13 de sus miembros y a las detenciones que llevó a cabo una milicia ciudadana local en 2009.

El ejército lanzó en junio de 2014 una operación para desmantelar las bases de la miríada de grupos islamistas armados que operan en las zonas tribales, alimentando una insurrección que ha costado la vida a miles de civiles desde 2004.

En diciembre de 2014 un atentado contra una escuela gestionada por el ejército dejó 150 muertos, convirtiéndose en el peor ataque en la historia del país.

Desde entonces, la seguridad ha mejorado. Los atentados, menos frecuentes, siguen siendo no obstante sangrientos: un atentado suicida contra cristianos dejó 75 muertos el fin de semana de Pascua en Lahore (centro), y otro contra abogados causó 73 muertos el 8 de agosto en Quetta (sudoeste).

Estos dos atentados fueron reivindicados por una facción de los talibanes paquistaníes, Jamaat ul Ahrar (JuA).

La misma facción reivindicó un atentado que dejó 14 muertos y más de 50 heridos hace dos semanas en un tribunal del noroeste del país.

Según datos del Portal sobre Terrorismo en el Sur de Asia, 457 civiles y 182 miembros de las fuerzas de seguridad murieron en Pakistán entre el 1 de enero y el 11 de septiembre, una cifra menor a la registrada en 2015.

El año pasado el país registró la tasa más baja de muertes por el conflicto desde 2007, fecha del inicio de la ofensiva de los talibanes.

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