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  • AFP

El partido conservador británico cuenta con un amplio margen de maniobra para implementar el "Brexit", debido a la profunda crisis de la oposición laborista, pero los expertos advierten de que el peligro puede estar escondido en sus propias filas.

La primera ministra "Theresa May está increíblemente reforzada por la ausencia de una oposición fuerte y consistente", dijo a la AFP Jane Green, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Manchester.

"Si los laboristas estuvieran posibilitados en alguna medida para pedir cuentas al gobierno, tendríamos sin duda más detalles sobre lo que tiene pensado hacer" para poner en marcha la salida de la Unión Europea, explicó.

El domingo, May anunció que activaría el proceso para sacar al país de la Unión Europea antes de fines de marzo de 2017, que dará así inicio al divorcio.

Pero los laboristas están sumidos en una crisis profunda, que quedó muy patente en la reciente elección de su líder, el izquierdista Jeremy Corbyn, confirmado en el cargo en un congreso en Liverpool, pero denostado por muchos diputados y por la dirigencia del partido. 

El partido está además dividido sobre las cuestiones relativas al Brexit, entre ellas el tema de los límites impuestos a la inmigración, un tema clave en los resultados del referéndum del 23 de junio. 

"La incoherencia del egocentrismo del congreso de los laboristas quedó patente en la ausencia de cualquier debate sobre el Brexit, que es el tema central de la política actualmente y en los próximos años", estimó Tom Baldwin, consejero del exdirigente laborista Ed Milliband, en una tribuna en el diario Evening Standard.

'Destruir a los laboristas'

En este contexto, los Tories (conservadores) inician su congreso de este domingo en Birmingham. 

"Theresa May debería subir al escenario con una idea en la cabeza: la destrucción de los laboristas", opinó James Frayne, del grupo de reflexión Policy Exchange, en el blog conservador Conservative Home.

"Su discurso debería marcar el inicio de un proceso para dominar completamente la vida política, empujando a los laboristas a la marginalidad, al lado de los Liberal-Demócratas. Ya no tienen nada que ver con la vida de la gente común", aseguró. 

En los hechos, desde su llegada al número 10 de la calle Downing Street, May retomó el vocabulario y las formas de la tradición del conservadurismo social que se conoce como "One nation", que busca ser inclusivo con todas las clases sociales para aglutinarlas en un proyecto común, un concepto que se forjó en el siglo XIX en el gobierno de Benjamin Disraeli.

Restaurado para el siglo XXI, esto quiere decir: ocupemos el espacio que dejó libre la oposición, que parece estar más alejada que nunca del poder.

El Partido Laborista no puede ni responder a esta ofensiva de seducción de Theresa May, a quien los electores otorgan más confianza que a Jeremy Corbyn para garantizar temas como el sistema de salud, la reducción de la inmigración y el cierre de los principales acuerdos comerciales con el Brexit, según un sondeo del organismo Britain Thinks, publicado el 22 de septiembre.

Y todas las encuestas los muestran relegados al segundo lugar en caso de elecciones. 

Un gobierno dividido

¿Entonces para Theresa May todo es color de rosa? 

Para Matthew Goodwin, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Kent la respuesta es más matizada.

"Sin duda, el Partido Conservador es muy fuerte en las encuestas en este momento, pero solo tiene una mayoría débil en la cámara (de los diputados) y esto podría ser potencialmente muy difícil para Theresa May en el caso de adoptar una legislación controvertida ligada al Brexit", comentó a la AFP.

Esto sin mencionar su principal desafío: dirigir un gobierno abiertamente dividido sobre el tema del Brexit. 

Por un lado están los partidarios de una ruptura radical con Bruselas, aglutinados por Boris Johnson, David Davis, Liam Fox, ministros de Relaciones Exteriores, Brexit y Comercio Internacional, respectivamente y por otro quienes defienden una línea más suave, la misma May y el ministro de Finanzas, Philip Hammond. 

"Hay una fantástica ocasión para que el partido conservador afiliado al 'One Nation' pruebe su pertinencia, más allá de nuestro electorado de base", destacó en un artículo George Freeman, uno de los consejeros de May. 

En la pieza publicada en la revista de izquierda New Statesman, Freeman también lanzó una advertencia sobre los peligros latentes. 

"¿Vamos a volvernos contra nosotros mismos y crear nuestras propias disputas internas o vamos a unirnos y ocupar el espacio que dejó Corbyn?", planteó. 

Pero sin importar cuáles sean los deseos de los partidarios del Brexit y de sus consignas, Theresa May se apresta a pisar terrenos inexplorados y las respuestas van a estar en gran medida en las manos de la Unión Europea. 

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