•   Jeremie, Haití  |
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  • EFE

La desesperación empieza a cundir entre la población de Jeremie, en el suroeste de Haití, ante la falta de agua y alimentos, y es que ocho días después de que el huracán Matthew arrasara esta ciudad, la ayuda humanitaria no termina de llegar.

La Policía Nacional haitiana patrulla constantemente la ciudad y los caminos cercanos y no hay miramientos a la hora de sofocar el más mínimo amago de revuelta, como el que se pudo desencadenar ayer, cuando un grupo de hombres bloqueó una de las calles de acceso al centro urbano.

Al menos un hombre fue detenido después de que un grupo de personas montará un par de barricadas para exigir que se les entregue la comida, la bebida y las medicinas que parecen no llegar nunca a sus manos.

Los colegios habilitados como refugios para la población, como el Marguerite D'Yeuville, acogen a cientos de personas y son un perfecto reflejo de lo urgente que es la llegada de ayuda.

Además de los problemas logísticos por la dificultad de acceso a las zonas mas castigadas, otros de los motivos de esta tardanza es la falta de coordinación institucional, que sigue impidiendo el desarrollo de una acción humanitaria eficiente para atender las necesidades básicas de la población.

Hacer llegar la ayuda a cientos de miles de damnificados requiere de una compleja organización consensuada entre todas las partes, y se echa en falta la creación de un gabinete con representantes de cada uno de los actores que participan en la gestión de la crisis, tanto gubernamentales como de ONGs, señaló en declaraciones a Efe un oficial de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), que prefiere no revelar su identidad.

Para que la ayuda fluya y para tomar decisiones rápidas ante cada contingencia que se presente la coordinación es imprescindible, apunta el militar, pero, a día de hoy, no existe ni siquiera un cómputo global de la ayuda que ha llegado, en este caso a Jeremie, desde que el huracán arrasó el departamento suroeste.

Hasta ahora, los materiales están llegando por vía aérea, con un número irregular de vuelos (ayer fueron 14) cargados con ayuda proporcionada por distintos países, que aterrizan en la pista de Jeremie.

El lugar de despegue y aterrizaje de esta ciudad no tienen nada que ver con unas instalaciones aeroportuarias, es solo un camino en línea recta sin asfaltar.

Sus características solo permiten la llegada de helicópteros y pequeños aviones, puesto que carece de la longitud necesaria para el rodaje un aparato grande.

Allí se encuentran efectivos de la Minustah de Brasil y Ruanda, que colaboran con la logística y seguridad de los cargamentos que llegan a este área tan necesitada, aunque no son los responsables directos del reparto, explica el oficial, del que se encargan entidades locales.

La llegada de un helicóptero de los Marines de Estados Unidos congrega en la pista a varios efectivos que colaboran en la descarga de las cajas que llevan alimentos básicos, como arroz y aceite, con un peso aproximado de 3 toneladas. Su distribución está pensada para entregar una caja por familia.

Pero hasta que llega a sus destinatarios, se almacena, custodiada en todo momento por las brigadas de la Minustah para evitar posibles saqueos.

Sus efectivos también garantizan la seguridad de los dispositivos de reparto, dando instrucciones para que quienes van a recibir la ayuda se coloquen en perfecto orden y aguarden su turno.


Hasta aquí también están llegando materiales para levantar barracones, no solo para la población, sino también para los pelotones de la Minustah, cuya base sufrió daños durante el huracán.

Si ninguno de los soldados salió herido es porque todos los efectivos permanecieron en los vehículos todoterreno, camiones y camionetas que hay en el campamento, indicó a Efe uno de los miembros del contingente que permanece fijo en Jeremie, al que se están sumando más efectivos tras el paso de Matthew.

A lo que llega por aire se sumará, a partir de este miércoles, la ayuda que está en camino vía terrestre, transportada por varias organizaciones como Cruz Roja o la Organización Mundial de Salud, según confirmaron a Efe fuentes de ambas entidades.

Al menos según el calendario previsto, ya que el avance es lento por las malas condiciones de la carretera desde Les Cayes, ciudad a mitad de camino desde Puerto Príncipe, una ruta difícilmente transitable para vehículos pesados, como los que traen la ansiada ayuda humanitaria. 

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