•   Río de Janeiro, Brasil.  |
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  • AFP

Más de 1.000 centros de estudios de Brasil, la mayoría de ellos escuelas del estado de Paraná (sur), se encuentran ocupados desde hace semanas contra el proyecto de reforma educativa y el ajuste fiscal planeados por el gobierno conservador de Michel Temer.

El movimiento, bautizado por los estudiantes como "primavera secundarista" (primavera de los alumnos de secundaria), empezó a inicios de octubre en la capital de Paraná, Curitiba, y se expandió en los últimos días por varios estados, llegando a Rio de Janiero y Sao Paulo e involucrando a 1.108 centros en todo el país, aseguró este martes la Unión Brasilera de Estudiantes de Secundaria.

El gobierno brasileño, que no ha indicado cuántos alumnos se hallan sin clases, ha mostrado su preocupación por las ocupaciones a las puertas de la segunda vuelta de las elecciones municipales del domingo, donde varias escuelas deben funcionar como centros electorales, y de la celebración del Examen Nacional de Educación Media (ENEM) para el acceso a la universidad, el 5 y 6 de noviembre.

La semana pasada, el ministro de Educación, Mendoça Filho, hizo un llamado a los estudiantes -la mayoría de entre 13 y 18 años- para que levanten las ocupaciones antes del lunes "para no entorpecer el sueño de 8,5 millones de jóvenes que hacen el ENEM" y advirtió que la prueba debería postergarse en los centros ocupados, lo que tendría un alto coste.

Después de la confusa muerte, el lunes, de un estudiante de 16 años en una de las escuelas ocupadas de Curitiba aparentemente a manos de un compañero, que las autoridades dijeron que habían consumido drogas, los gobiernos estatales y federales redoblaron sus llamados a la desocupación.

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Con la repetida consigna de "Fora Temer", los estudiantes protestan contra el proyecto de reforma constitucional del presidente para congelar durante 20 años el gasto público, una medida que temen que afecte al sector educativo, y también contra un proyecto de reforma de la educación secundaria presentado en septiembre.

Para los jóvenes, ese proyecto -que debe ser ratificado aún por el Congreso- empobrece el pensamiento crítico al suprimir la obligatoriedad de asignaturas como filosofía o arte, y duplica las horas lectivas sin que los centros estén preparados para absorber el incremento.

El movimiento estudiantil, que considera "golpista" al nuevo gobierno conservador que sustituyó en agosto al de la depuesta Dilma Rousseff (izquierda), llegó este martes a la Cámara de Diputados, donde un grupo de jóvenes paralizó momentáneamente una votación sobre el ajuste fiscal.

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