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Con inmensos balones rojos, carteles con corazones y un discurso "paz y amor", unos 1.200 manifestantes se reunieron el viernes en Washington Square para apoyar a los insultados por Donald Trump, el flamante presidente electo de Estados Unidos.

"Tu muro no podrá interponerse en nuestro camino", "El amor es un derecho humano", "Nos merecemos un mundo mejor", expresaban los carteles, muchos de ellos realizados por niños que acompañaban a sus padres. Algunos agitaban grandes banderas mexicanas o carteles con la cara de la demócrata Hillary Clinton, derrotada por Trump.

En torno a las 16h00 locales, los manifestantes eran unos 1.200, dijo la policía a la AFP.

Esta es la cuarta protesta contra el outsider Donald Trump que tiene lugar en Nueva York, orgullosa de su diversidad y tradicionalmente demócrata, y que pese a ser el hogar del multimillonario, votó masivamente en su contra.

No sólo en Nueva York sino en varias ciudades de todo el país, miles de manifestantes han protestado al grito de "¡No es mi presidente!" tras la victoria de Trump en la elección del martes.

"Estamos aquí para apoyar a todas las personas que Trump ha insultado, para mostrar a nuestros hijos que tienen una voz, para defender los derechos de las personas", dijo a la AFP Kim Bayer, de 41 años, que acudió a la protesta con su hija, su hermana y su sobrina.

"Tenemos miedo de que un gobierno de Trump sea un desastre para los derechos humanos. Nunca tuve tanto miedo en mi vida. Tenemos que salir a protestar, y de manera ruidosa", afirmó.

Trump llevó a cabo una campaña agresiva, llena de insultos y ataques a las mujeres, a musulmanes, mexicanos, discapacitados e inmigrantes indocumentados.

Clinton tuvo más votos que Trump a nivel nacional pero perdió debido al sistema electoral estadounidense, donde cada estado del país tiene adjudicado una cifra de grandes electores.

"Estoy aquí para mandar un mensaje de amor a todo el mundo que se sienta amenazado, que tenga miedo de ser un blanco, a los inmigrantes, a las minorías, a todos los que fueron sacudidos por el resultado electoral", dijo Jamie, una joven de 25 años que trabaja en un campus universitario y que no quiso dar su apellido por temor a represalias.

"No estoy aquí para protestar la elección, porque no hay evidencias de un fraude, pero hay tanta incertidumbre, que precisamos un poco de amor", sostuvo. Algunos manifestantes ofrecían abrazos gratis.

Una nueva gran protesta está prevista mañana sábado en el mismo lugar.

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