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  • EFE

Estados Unidos debate su sistema electoral indirecto tras la derrota de la demócrata Hillary Clinton en la elección presidencial del martes, pese a haber obtenido más votos que Donald Trump.

A nivel nacional, la exsecretaria de Estado obtuvo cerca de 400.000 votos más que su adversario, según resultados provisionales publicados por la prensa estadounidense.

Esto es una gota de agua en un mar de aproximadamente 130 millones de boletas depositadas en las urnas, pero que permiten a Clinton presentarse como más popular que Trump. Cerca de 60,4 millones de estadounidenses la prefirieron, contra 60 millones que votaron por el republicano.

Con el voto directo, la exprimera dama habría sido elegida para ocupar la Casa Blanca por 48% contra 47% de los sufragios.

Pero en Estados Unidos el presidente es elegido por un colegio electoral, compuesto de grandes electores en representación de cada uno de los 50 estados de la unión y cuyo número varía en función de la población de cada uno de ellos.

Por ejemplo, el candidato que gane en California, un estado con mucha población, asegura 50 grandes electores en el colegio electoral de 538.

Donald Trump ganó la carrera al obtener 290 grandes electores, contra 228 de Clinton. Se necesitan 270 para acceder a la Casa Blanca.

¿Democrático?

"Esto plantea una interrogante: ¿hasta qué punto nuestro sistema es democrático?", se pregunta Robert Schapiro, profesor de ciencia política de la Universidad de Columbia, Nueva York. Si la regla de "una persona=un voto" es el pilar de la democracia, el sufragio indirecto la modifica, señaló el académico.

El sistema indirecto "debilita el principio de igualdad política", dijo el sábado a CNN Douglas McAdam, profesor de sociología de la Universidad de Stanford.

"En un sistema de grandes electores, un voto no pesa lo mismo que otro. Los votos de los estados clave, que son una media docena y deciden la elección, cuentan más que los votos ganados en los estados claramente republicanos o demócratas", explica el sociólogo.

Una petición lanzada en el sitio Change.org, que denuncia los defectos del sistema indirecto, contaba hasta el sábado con la firma de 3,5 millones de personas que reclaman que el colegio electoral, que se reunirá el 19 de diciembre, elija a Clinton y no a Trump.

Técnicamente es posible, pero realmente esta demanda tiene pocas posibilidades de prosperar debido a que los grandes electores son escogidos cuidadosamente por los partidos y su voto es una simple formalidad.

Los grandes electores podrían elegir a Clinton con la condición de pagar una "pequeña multa", estiman los promotores de la petición, que consideran a Trump "inapto" para gobernar.

El candidato republicano había denunciado muchas veces durante la campaña un sistema "amañado" y amenazó con no reconocer los resultados de la elección.

Pero después de la elección, no volvió a criticar el escrutinio y Clinton tampoco cuestionó su derrota, pese a las críticas de sus seguidores.

Modificar la Constitución

Una reforma del sistema electoral requeriría de una modificación la sacrosanta Constitución, una tarea delicada, sostiene Schapiro.

El republicano George W Bush se impuso en 2000 al demócrata Al Gore sin ganar la mayoría de los votos: 48,4% contra 47,9% , y el recuento de los sufragios en Florida duró varios días.

Para McAdam, los segundos conteos son hoy posibles "gracias a las nuevas tecnologías".

Sin modificar la Constitución, los estados podrían adoptar leyes para atribuir sus grandes electores a los candidatos que hayan obtenido más votos a nivel nacional. Este tipo de iniciativa no dio hasta ahora resultado alguno.

Rob Richie, director de la organización FairVote, que impulsa varias reformas del sistema electoral estadounidense, sugiere entre otras medidas una nueva demarcación de los mapas electorales o reformar el sistema de primarias, fuertemente criticado por los republicanos anti Trump.

Propone también bajar la mayoría de edad para poder votar a los 17 años, en un país en el que la participación electoral es particularmente baja. Solo 56,9% de los estadounidenses votaron el martes, señaló Michael McDonald, profesor en la Universidad de Florida.

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