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  • AFP

El presidente electo Donald Trump elogió este domingo al comandante militar retirado James Mattis, potencial secretario de Defensa, mientras se preparaba para recibir a otra tanda de posibles miembros de su gabinete en Nueva Jersey.

Retirado en su club de golf, a 90 minutos de Manhattan, Trump continúa con su maratón de reuniones y se espera que este domingo anuncie nuevos nombres de su futura administración.

Trump debutó el último día de la semana asistiendo a misa en una iglesia presbiteriana de Nueva Jersey, aunque antes tuvo tiempo para lanzar algunos dardos en Twitter.

Atacó a los actores del musical de Broadway, que el viernes a la noche leyeron una carta delante del vicepresidente, y dijo que el programa satírico "Saturday Night Live", que suele bromear sobre él, "no era para nada gracioso".

También se supo, según el diario New York Post, que Melania Trump y su hijo de 10 años, Barron, no vivirán en la Casa Blanca. Prefieren quedarse en Nueva York, para no cortar el año escolar del chico.

"Será una gran jornada", declaró el republicano, que entra en funciones el 20 de enero. "Gente muy bien va a venir. Ya verán. Gente muy bien".

El presidente electo mantiene así el suspenso sobre la conformación de su gabinete después de la victoria republicana frente a la demócrata Hillary Clinton en la elección del 8 de noviembre.

Sus designaciones recientes para cubrir algunos puestos claves (Fiscal General, asesor de Seguridad Nacional y principal estratega y asesor de la Casa Blanca) despertaron críticas del Partido Demócrata y organizaciones defensoras de los derechos civiles.

A la vez, Trump, inició un ciclo de reuniones con republicanos moderados o exrivales, como el candidato republicano a la presidencia en 2012 Mitt Romney, con quien se reunió el sábado, o el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, implicado en un escándalo.

Otros políticos se acercarán este domingo hasta el lujoso club de golf de Trump, como el candidato a secretario de Estado y exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani; el defensor de la "autodeportación" de indocumentados Kris Kobach, y los inversores millonarios Wilbur Ross (considerado para secretario de Comercio), David McCormick y Jonathan Gray.

Trump también se encontrará con Bob Johnson, el fundador de Black Entertainment Television, quien esta semana instó a los afroamericanos a votar lo que más le convenga en vez de casarse con un partido político.

"¿Por qué nosotros, como votantes negros, no deberíamos rechazar la noción de que estamos encerrados en un partido que sin duda limita y diluye nuestro poder de voto?", escribió Johnson.

Las encuestas demostraron que 88% de los electores afroamericanos votaron por la demócrata Hillary Clinton y sólo 8% se inclinó por Trump.

El silencio de Romney

Romney está en carrera por el puesto de secretario de Estado, pese a haber denostado a Trump durante la campaña, describiéndolo como un "fraude" y reprochándole algunas propuestas como la de prohibir el ingreso en el país de musulmanes extranjeros.

Si fuera elegido, Romney traería una mirada republicana más ortodoxa a la política exterior, aunque después de la conversación se abstuvo de decir si le habían o no ofrecido el puesto que le interesaba.

Entre las otras figuras que fueron recibidas el sábado en Bedminster está Michelle Rhee, controvertida exdirectora de las escuelas públicas de Washington, a quien Trump calificó de "muy talentosa".

Por ahora Trump anunció las designaciones del senador ultraconservador Jeff Sessions al frente del Departamento de Justicia, y del congresista por Kansas Mike Pompeo, integrante del Tea Party, ala ultraconservadora del Partido Republicano, al frente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

También anunció al general retirado Michael Flynn como su asesor de Seguridad Nacional, un puesto que no necesita la aprobación del Senado.

La de Sessions, en cambio, se anticipa complicada: en los años ochenta este senador hizo comentarios racistas que le impidieron ser juez federal de por vida. El Senado tendrá la última palabra.

El club de golf Trump, en Bedminster, es uno de los santuarios favoritos del presidente electo. Aquí le gusta pasar los fines de semana y es donde preparó, durante la campaña, sus debates contra Clinton.

Se quedará hasta el domingo a la noche, lejos de las protestas frente a su torre de la quinta avenida, en Manhattan, mientras piensa en quienes llenarán los 15 puestos aún disponibles.

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