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El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que Fidel Castro fue un “dictador brutal” y aseguró que hará “todo” para que los cubanos comiencen un camino hacia la “prosperidad y la libertad”.

“Hoy el mundo es testigo del deceso de un dictador brutal que oprimió a su propio pueblo por casi seis décadas”, expresó el mandatario electo en una nota oficial, donde añadió que “las tragedias, muertes y dolor provocados por Fidel Castro no pueden ser borrados”.

“Aunque las tragedias, muertes y dolor provocados por Fidel Castro no pueden ser borrados, nuestra administración hará todo para asegurar que los cubanos puedan finalmente comenzar su camino hacia la prosperidad y la libertad”, expresó Trump.

Fiel a la retórica utilizada en su campaña electoral, Trump señaló que “el legado de Fidel Castro es el de los pelotones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negativa de derechos humanos fundamentales”.

Esta mañana Trump había publicado un tuit diciendo: “Castro está muerto”.

Trump se convierte así en el primer dirigente mundial que critica a Castro, quien murió la noche del viernes a los 90 años de edad. Los restos del líder cubano serán cremados, dijo anoche su hermano y mandatario de Cuba, Raúl Castro.

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Poco antes, el presidente Barack Obama trasladó sus condolencias a los cubanos por la muerte de Fidel Castro y aprovechó la oportunidad para extenderles “una mano de amistad”.

“Durante mi presidencia, hemos trabajado duro para poner el pasado detrás nuestro”, dijo el mandatario estadounidense a raíz del fallecimiento del líder cubano la noche del viernes a los 90 años.

El presidente de Estados Unidos sostuvo hoy que Estados Unidos es un “socio y amigo” de Cuba.

Así anunció Raúl Castro la muerte de su hermano Fidel:

¿CÓMO JUZGARÁ LA HISTORIA A CASTRO?

Obama afirmó este sábado que la Historia “juzgará el impacto” que Fidel Castro tuvo en la isla y el resto del mundo y extendió una “mano de amistad” al pueblo cubano.

“Ante el deceso de Fidel Castro, extendemos la mano de amistad al pueblo cubano”, expresó Obama en una nota oficial divulgada por la Casa Blanca, para añadir que “la Historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta singular figura en las personas y en el mundo a su alrededor”.

“Sabemos que este momento llena a los cubanos -en Cuba y en Estados Unidos- de poderosas emociones, recordando las incontables formas en las que Fidel Castro alteró el curso de vidas individuales, familias y de la nación cubana”, señaló el mandatario estadounidense.

Obama recordó que desde su presidencia en Washington “hemos trabajado duro” para que los dos países, enfrentados por medio siglo de desconfianza, puedan poner “el pasado detrás nuestro”.

¿QUÉ PASARÁ EN CUBA?

con la muerte de Fidel Castro, Cuba se acerca a la era del poscastrismo en un país donde el mandato de su hermano Raúl tiene fecha de caducidad y donde el gran interrogante es si las nuevas generaciones de dirigentes asegurarán la continuidad del longevo régimen que comenzó en 1959.

La desaparición del expresidente cubano se produce además en un escenario marcado por las expectativas que ha suscitado el histórico giro en las relaciones entre Cuba y EEUU, tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas concretado en julio de 2015, que ha puesto fin a más de cinco décadas de enfrentamiento entre ambos países.

Durante décadas muchos se han preguntado si la Revolución cubana podría sobrevivir sin su máximo líder, cuya enfermedad y retirada del poder en 2006 ya abrió una nueva etapa en el país con el mandato de Raúl Castro, heredero y continuador del único régimen comunista de Occidente pero con una impronta reformista.

Consciente de que el reloj biológico es inexorable y de que el recambio generacional ha sido una de las asignaturas pendientes del régimen, el pragmático Raúl Castro, de 85 años, ha dado varios pasos para encaminar un relevo institucionalizado y moderado que asegure la pervivencia del sistema socialista cubano.

Raúl Castro debería dejar la presidencia de Cuba en 2018, después de haber sido reelegido para un segundo mandato de cinco años en febrero de 2013, fecha en la que además designó como primer vicepresidente y número dos del Gobierno a Miguel Díaz-Canel, nacido en 1960, en una clara señal de renovación generacional en la cúpula del poder cubano.

EL FACTOR DÍAZ-CANEL

El nombramiento de Díaz-Canel fue definido por el propio general Castro como “un paso definitorio en la configuración de la dirección futura del país”, convirtiéndolo así en una suerte de sucesor.

El actual primer vicepresidente cubano es el principal rostro de un grupo de dirigentes que no pertenecen a la generación histórica de la Revolución (nacieron después de 1959) y que han sido promovidos a destacados cargos políticos durante la etapa raulista.

 

 

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