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  • AFP

El líder del grupo maoísta Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, condenado a perpetuidad, aseguró que "no tuvo nada que ver" con un atentado en Lima que mató a 25 personas en 1992, y luego optó por guardar silencio en un juicio por este caso, que calificó de "farsa".

Guzmán rechazó su intervención en el atentado de la calle Tarata del residencial barrio limeño de Miraflores, ocurrido el 16 de julio de 1992. Dicho eso, se acogió a su derecho de guardar silencio ante el interrogatorio del fiscal en presencia de jueces, abogados y periodistas que asistían a la audiencia pública.

"Tarata es una farsa. Pruébese y le creo", acotó el anciano dirigente, de 82 años y quien cumple desde septiembre de 1992 una condena a prisión perpetua por "delitos de terrorismo y crímenes contra los derechos humanos" por hechos ocurridos entre 1980 y 1990, durante el conflicto interno en Perú.

Guzmán, que es juzgado por el atentado de Tarata junto a 11 dirigentes de la cúpula de Sendero Luminoso, aprovechó la ocasión sin embargo para rechazar cualquier vínculo de su agrupación con el narcotráfico, como afirman las autoridades peruanas.

La fiscalía le imputa a Guzmán, en este caso, la autoría mediata por los "delitos de terrorismo y narcotráfico".

La audiencia marcó la reaparición de Guzmán y su estado mayor, entre ellos su esposa Elena Iparraguirre. En mayo, el líder y fundador de Sendero Luminoso había pedido que no se le cite más al juicio, alegando que no se había cumplido con el debido proceso, según su abogado Alfredo Crespo.

Sendero Luminoso es una agrupación considerada terrorista en Perú.

La Sala Penal Nacional, a cargo del proceso, inició en febrero este juicio oral contra Guzmán y los dirigentes de Sendero Luminoso que cumplen a su vez condenas por terrorismo desde hace más de dos décadas.

Para este caso específico la Fiscalía ha solicitado para los acusados la pena de cadena perpetua como autores mediatos del ataque con coche bomba en 1992 contra un edificio residencial en el distrito limeño de Miraflores.

Diezmada tras la captura de Guzmán, la agrupación posee remanentes en la zona central del país, que actúan en alianza con el narcotráfico, según las autoridades.

La "guerra popular" de Sendero Luminoso dejó unos 70.000 muertos entre 1980 y 2000 tras desatarse una represión militar, según un informe de la Comisión de la Verdad.

Los métodos crueles de Sendero Luminoso contra poblaciones civiles en los Andes del Perú, fueron comparados con los del Jemer Rojo en Camboya.

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