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  • Redacción web

Después de unas largas vacaciones, Angela Merkel entra por fin este sábado en campaña para las elecciones legislativas alemanas del 24 de septiembre, en las que parece imbatible.

La canciller participará en Dortmund, en el oeste del país, en un mitin que supondrá el pistoletazo de salida de su carrera hacia un cuarto mandato consecutivo.

Cuán lejos está el principio de 2017 cuando su rival socialdemócrata, Martin Schulz, parecía capaz de aguarle la fiesta. Hoy, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel lidera las encuestas de intención de voto con entre el 37 y el 40%, frente a entre el 23 y el 25% para el Partido Socialdemócrata (SPD).

Y eso que el líder del SPD no ha escatimado esfuerzos para desmarcarse de la canciller -con quien su partido gobierna en coalición-, multiplicando las propuestas para luchar contra las desigualdades sociales, recorriendo las calles del país y encadenando las entrevistas.

'Disfrute el verano'

Enfrente, silencio. Merkel no ha dicho ni hecho prácticamente nada, por lo que no ha surgido ningún gran tema de campaña, ninguna línea de fractura.

"La campaña electoral no es ni fría ni caliente ni templada, no es nada. Es sin duda la campaña electoral más extraña de la historia de la república", señaló el comentarista Heribert Prantl en el periódico Süddeutsche Zeitung.

Algunos carteles de la CDU anuncian el tono: "Disfrute el verano ahora y tome la decisión correcta en otoño".

El politólogo de la Fundación German Marshall Timo Lochocki también constata esta monotonía: "El SPD no puede polarizar la campaña solo, pero la CDU no le responde. Por tanto (la campaña) se muere".

Schulz trató de resucitarla acusando a Merkel de atentar contra los principios democráticos al rechazar el combate.

"Una canciller que no dice a los electores lo que piensa hacer falta a su deber y pone en peligro el futuro de nuestro país", dijo en una entrevista con el semanario Der Spiegel.

Pero no lo logró. Heribert Prantl considera que a pesar de que la "suficiencia" de Merkel plantea un problema para el debate democrático, Schulz "da la impresión de estar ofendido. Es el niño que se lamenta porque su amiguita del parque no quiere jugar con él".

La canciller aparece además como un escudo, una garante de la estabilidad y del orden en un mundo que cada vez preocupa más. Y la economía alemana va bien, con un crecimiento sólido y una tasa de desempleo baja.

Por lo que incluso Martin Schulz tiene que admitir que la canciller no debe ruborizarse por su gestión.

"Está claro que Angela Merkel tiene muchos méritos. Sí, es verdad, Alemania va bien", reconoció el expresidente del Parlamento Europeo a Der Spiegel antes de agregar sin embargo que "eso no quiere decir que todo el mundo en Alemania vaya bien".

Para muchos observadores, lo que está en juego el 24 de septiembre es si Merkel formará otra vez una coalición con el SPD, si será de nuevo el turno de los liberales del FDP o si esta vez serán los Verdes los que entrarán en el gobierno.

'No debe abandonar'

Otro punto positivo para Merkel: el ascenso de los populistas de derecha del AfD, que capitalizan la preocupación ligada a la crisis migratoria, parece por el momento contenido. La Alternativa para Alemania tiene entre el 7 y el 9% de la intención de voto, lejos de su máximo del 15%.

Sin embargo, algunos, como Bela Anda, exportavoz del excanciller Gerhard Schröder, quieren creer que el SPD tiene todavía una carta que jugar y recuerdan que en 2005 la CDU de Merkel solo ganó de 0,7 puntos después de haber tenido 18 puntos de ventaja en los sondeos a seis semanas de los comicios.

Anda insta por tanto al candidato socialdemócrata a "pelear". "Sobre todo no debe abandonar. Todo lo contrario. Debe informar a todo el mundo: ¡quiero dar la vuelta a la situación!", escribió en el diario sensacionalista Bild.

Schulz puede consolarse también con la caída de popularidad de 10 puntos de Merkel esta semana, aunque la canciller conserva 59% de opiniones favorables.

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